domingo, 14 de agosto de 2016

Diario de un cuidador inexperto...

Hoy mama fui a ver la casa donde nací,no se parece en nada a la que dejamos,aquel agosto del 73,han cambiado mucho los tiempo,ya no existe la cuadra de Rafael,de hecho ya no hay cuadras en el pueblo para las mulas,y poca gente conserva el corral,para criar gallinas ponedoras,conejos,ya no hay gatos,en las repisas. Ni los perros andan sueltos por la calle,ahora los llevan los dueños de paseo cogidos con un collar.
La fachada sigue siendo de piedra pero ya no esta encalada de cal,y la calle esta llena de coches,me cuesta mucho reconocer mi calle,ya no hay niños jugando en la calle,y las puertas están muy cerradas,no se oye cantar a nadie,y no hay ropa tendida,en los balcones.
La gente saluda poco cuando ,te cruzas con alguien suelen mirar a otro lado, mama hoy he sentido el dolor de ser forastero,en mi calle.
Mi calle solo conserva el nombre, de aquellos años no queda nada.
No esta la veleta en la casa de don Francisco,el ángel de metal que señalaba la dirección del viento,el tiempo hizo su trabajo,los años caminaron por la piel,de las casas y de sus moradores,de aquellos años solo permanece un nombre,escrito en una placa metálica,calle san Ildefonso.
Lo de mas son recuerdos y memoria,por la que ahora camino como un forastero,con cámara en el pecho.
La vida mama es una fotografía la que tu miras ahora,mi hermano y yo de la mano sentados en un taburete,una foto de estudio,en blanco y negro.
Solo eso nos queda al final,las fotos amarillas de cuando fuimos felices.
Hoy retrato la calle, que fue lo único que me pediste para cuando vuelva,eso y un abanico de la virgen del Alcazar.

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