viernes, 9 de diciembre de 2016

Diario de un cuidador inexperto.
La matanza I
Cuando quiero sacar a mi madre, de su terrible rutina,de su mirada a la calle, sentada en su sillón naranja, que es lo que tiene todos los días, las ventanas cerradas con ladrillos de una fabrica abandonada, es lo que ven sus pupilas, ella vive a las afueras, donde abandonaron las fabricas , su pueblo le llamaban la ''cuna del mueble '' y ahora es la cuna del escombro y el botellon. menos mal que tiene su balcón con el olivo haciéndose ''hombre`` y sus geranios de plástico relimpios después de las lluvias de otoño, cada día pasa catorce horas sentada, frente a ese paisaje es cosa de locos la verdad.toda una vida de trabajo para quedar inmóvil en un tercero sin ascensor, en que estarían pensando ellos cuando se fueron a vivir a ese lugar, y que pensaban los arquitectos que hasta para salir al balcón le hicieron un escalón.
Una de mis estrategias es llevarla aunque sea con la imaginación a su casa de Baeza, y sacarla de la ''cuna del dolor'' donde vive ahora.
Hoy le recordé la matanza del ''marrano'' en mi casa cada año se hacia la matanza para los pobres era un lujo criar durante todo el año el cerdo para matarlo en noviembre, y llenar la despensa con su carne,lo criamos entre todos lo teníamos en la cuadra,entre unos muros de ladrillos de un metro de alto para que no se escapara al corral,aunque a menudo se nos escapaba y aparecía en la cocina, mi madre ''gritaba'' que hace el marrano aquí y dándole con la escoba en el culo al cerdo, lo llevaba a su aposento era de risa ver correr al cochino por la casa y mi madre detrás hasta que lo encerraba, luego venia y con voz severa me decía joselito no le habrás la puerta al marrano, que un día se va a la calle y nos quedamos sin chorizos el año que viene, ami me encanta correr el cerrojo de la puerta de la cuadra y ver correr al cochino por la casa.
Al cochino no le poníamos nombre mi abuela no lo prohibía decía que si le poníamos nombre al marrano, nos daría lastima matarlo,los seres que tienen nombre decía mi abuela muy seria, no se pueden matar,y este marrano nos hace falta,joselito.
Le pregunte a mi madre si a ella le daba lastima matar al marrano después de un año con nosotros, se quedo en silencio y me dijo claro joselito como no me iba a dar lastima,tu te acuerdas que cuando venia el ''matarife'' yo os subía a tu hermano y a ti a la cámara para que no lo vierais matarlo al marrano, si mama le digo yo, y me acuerdo como llorabas, y yo te preguntaba por que lloras mama y me decías por nada por nada.
Ahora se lo recuerdo, y me dice cuantos años pasaron que tiempos aquellos, se le derraman unas lagrimas, que yo le seco con su pañuelo bordado con su nombre,por que lloras mama y me responde como entonces, como en aquellos años de hambruna, por nada por nada joselito.
Pero yo se por que llora.por lo mismo que lloro yo.

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