lunes, 9 de enero de 2017

Diario de un cuidador inexperto.
Mama hoy te escribo este diario desde un lugar del paraíso,la ciudad Caceres en un día de los que a ti te gustan,días donde la lluvia coge las riendas de la vida,la tarde parda cumplió con su pronostico,y ahora es la lluvia que canta en mis cristales,la banda sonora de mi rincón de invierno,las pilistras dejan caer por su tobogán el agua mansa,los aljibes palaciegos,llenan sus entrañas.
Contigo aprendí a amar la ""aguilla""la llovizna que hacia brillar el trigo, en primavera y el olivo en invierno, mi vida fue mojarme siempre,y calado mi vida reverdece,a veces creo que soy un veterano olivo,un guerrero de Magina.
Hoy camine por las calles de piedra con el musgo en los pies,buscando la ciudad,y subí las escaleras de la noche .
Vague por las calles buscando la puerta de la luna y acabe en el torno de las monjas de clausura San Jorge comprando pestiños para ti.
Ahora en un banco de Santa Maria disfruto de unas castañas asadas un cucurucho de papel de traza,que me transporta a mi infancia,cuando en la pergola del paseo de Baeza saboreaba las castañas de Joaquinica.
Siempre volvemos a la infancia y hoy un cucurucho de castañas y la lluvia de Caceres me acercaron a ti hoy que tan lejos estoy de ti y tan cerca de los siglos que nos vieron crecer.

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