viernes, 28 de octubre de 2016

Diario de un cuidador inexperto. Mi madre en los años 50 emigro a Madrid,se fue con mi tía le buscaron trabajo de interna donde ella me cuenta pasaba mucha hambre, en la posguerra y mucho fresquista que se creían con derecho a pernada,eran adictos al régimen que se aprovechaban del miedo,y la miseria y ellos eran
unos miserables.
Madrid era una ciudad encantadora decía mi madre muy bonita,no savia leer y caminaba quilometros por miedo a equivocarse en el metro. ademas tenia claustrofobia,la primera vez que bajo las escaleras del metro se quedo sin aire,se desmayo y querían llevarla al hospital, ella se negaba pedía que la sacaran a la calle,y así lo hicieron, se sentó en un banco, y medito que aquello no era para ella,volvió caminando mirando los edificios era como una despedida, y la disfruto despacio, me cuenta que se compro unas castañas asadas, y se las comió tranquilamente en la plaza Mayor,ella me contó esto por que cuando asaba las castañas en la lumbre. en casa siempre me decía como las de Madrid ningunas al día siguiente cogió su maleta de cartón y se fue al pueblo, se acabaron las amarguras de la distancia, se acabo el llorar a solas.
Ahora sus nietas viven en MADRID,en Valencia no hay trabajo,ella lo ve como si echara marcha atrás el tiempo,cuando ella se marcho era por trabajo,y ahora 60 años después sus nietas se marchan por la misma razón a vivir como ella a las afueras,los emigrantes siempre viven en las afueras, y en las afueras empiezan a resistir, ella que siempre esta soñando con sus niet@s,vive en un sin vivir, los miedos y la nostalgia no le dejan vivir.
Hoy para sacarla del bucle le dije mama nos vamos a ''echar al monte''y se lo a creído me ha dicho no hijo,- yo ya no estoy para batallas, si estoy hecha una''cómoda'' vieja,y tu tampoco te eches al monte, que ya no estas en edad.
Y es verdad edad no tengo o si, pero razones para echarme al monte muchas,y al monte no lo se, pero a las calles seguro,estoy muy aro de aguantar tanto obrero facha estoy cansado de tanta apatía, así que a tomar la calle que no es de nadie que es de tod@s, a callejear sin miedo.A cantarle las cuarenta a los que arruinan nuestra vidas.

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