jueves, 20 de octubre de 2016

Diario de un cuidador inexperto...Como os decía ayer mi madre si fue a la biblioteca, a parte de ver los , libros una tarde de hace muchos años, fue a preguntar por la escuela de adultos,una vecina le dijo que allí aprendería a leer y a escribir, y que ya no tendría que firmar mas con el dedo, no tendría que decir que no savia firmar y podría leer los precios en el mercado, aunque lo de los precios a mi madre, no le importaba no saber ella le gustaba hablar con los puestos del mercado, para ella ir comprar al mercado era una fiesta,ya lo era cuando estábamos en el pueblo, el mercado de mi pueblo es un mercado antiguo, y ami me encantaba, ir con ella las conversaciones en los puestos de las verduras, la carnicería llena de olor a chorizo y a pollo de corral, con la carne rosada,,las hebras de azafrán, en una cesta de mimbre, la manteca roja que mi madre compraba, para hacerme la merienda una rebanada de pan untada, con el rojo casi naranja de la manteca era un lujo,el tocinillo salado, con vetas de carne entre su inmaculado blanco.
Lo que mas me gustaba a mi era el pescado,los ojos enormes de las pescada, que mi madre le abría para saber si era fresco, la morralla que compraba mi madre los peces que se colocaban en la fría balanza llena de escamas, me gustaba tocar el hielo y el perejil que adornaba el puesto de pescado, el olor a mar,miles de razones para disfrutar en aquel puesto de pescado.
Yo que todavía no habia visto el mar,a mi madre le preguntaba mama tu has visto el mar y ella me decía no Joselito yo no he visto el mar pero me han dicho que es muy grande, que hay mucha agua tanto que llega hasta el sol, y muy azul.
Yo el mar lo conocí en las postales que mi tía la hermana de mi madre, le mandaba a ella desde Barcelona, donde emigraron cuando se casaron, en el pueblo no tenían trabajo ni futuro.
Mi madre guardaba todas las cartas y las postales en la vieja cómoda atadas con un lazo de seda rosa,yo las desataba y pasaba mis dedos por las barcas amarradas en el puerto,eran postales de cartón que en mi imaginación cobraban vida.
Hoy quería hablaros de la escuela de adultos, pero una vez mas me fui por los cerros de Ubeda, mañana sera otro día.
Mi padre dice que hay mas días que longanizas,es lo que hay.

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