miércoles, 23 de septiembre de 2020

 

 

DIARIO DE UN PASEANTE

 

                PUNTO DE ENCUENTRO FAMILIAR

 

 

                Cada mañana en  mí paseo matinal paso por la acera de ese “punto familiar” supongo que estos lugares existen en todas las ciudades de España, de Europa, iba a decir que tal vez en todos los lugares del planeta, pero  sería demasiado atrevido por mí parte, no se en que lugar de las ciudades  del planeta se reencuentran los padres y madres separadas, con sus hij@s desconozco cual es la situación del planeta en el trato de los niños de parejas separadas, pero me imagino que no será fácil ni para los niños ni para los padres es algo que parece que no nos importa, está sociedad del “bienestar” tiene muchas deudas con sus ciudadanos, hoy es muy común ver aparejas que se separan y que tienen niños pequeños y no tan niños , cuando conoces algún caso, para consolar a padres y madres le decimos que no sufran los niños, yo mismo lo he comentado a alguna pareja ¿qué los niños no sufran? Y es algo en lo que pensamos los que tenemos hijos que tras el divorcio no sufran los más pequeños.

 Este año estuve en Lisboa y paseando por la ciudad me encontré un lugar parecido al que tenemos aquí en Valencia, no recuerdo como le llaman ellos, los portugueses, pero no se llamaba punto de encuentro familiar, no recuerdo como  llamaban aquel lugar del “infierno” pero vi niños en un patio de un chalet esperando a que llegaran su madre o su padre, la miradas de aquellos muchachos se me quedaron clavadas en mi memoria, hay miradas que las llevamos para siempre en nuestras vidas, que se quedan en lo más profundo de nosotros y que muchas noches nos quitan el sueño, aquel día pensé que en aquel patio existía un guion de cine muy doloroso.

 

Durante este año que pase a la nomina de caminante de ciudad, que es la “fabrica que más empleos tiene este país en este momento” desempleado sin posibilidad de reciclarse con 45 años de cotización y en las listas del desempleo porque según las lás leyes de este país no me puedo jubilar todavía en fin somos much@s en este país en el mismo dilema, paseantes  jubilados desempleados con “ ayuda económica y sin ella” todos los días tomamos las calles y los jardines de esta ciudad y en esos paseos yo paso a menudo por ese punto de encuentro familiar, del que os voy hablar.

 Algunos días para no agregarle más dolor a mi cuerpo camino por otros sitios de la ciudad y sobre todo los fines de semana, donde suele tener bastante tránsito en ese punto familiar, a mí me cuesta sostener la mirada a padres y madres a niños y niñas, siento mucho dolor, yo no he vivido nunca esa situación y no me acostumbro por mas que sea una rutina más de esta ciudad, la puerta del jardín que da acceso a el lugar al fondo una puertecita donde se canjean los niños como se cambian cromos y a cien metros discretamente, una patrulla de la policía por si el intercambio se complica.

  En el aparcamiento madres  y padres que bajan de las sillitas del coche a sus niños con las mochilas, supongo que con los juguetes y el bocadillo, no sé si en las separaciones se reprochan las parejas quien es el que cocina  mejor o quien cuida de mejor manera la alimentación de  sus hijos, no se si existen los reproches de tu “mal crías” a tus hijos, no lo sé es cierto que nunca e visto incidentes en las cercanías del punto familiar, pero si mucho silencio y algunas lágrimas algún desconsolado niño llorando amargamente, deben de ser los “daños colaterales” de desamores de separaciones y divorcios que acaban en juicios.

 No sé si estos puntos de encuentro son los lugares que dicta un juez,no se nada de separaciones, nunca pregunte a los conocidos que se divorciaron como hacían el intercambio de niños, no se como funcionan las leyes en este país en esos asuntos, no lo sé, no se nada de lo que hay detrás de aquella puertecita del fondo donde un padre deja a su niña ahora en las manos de una funcionaria, hasta que más tarde, la recoja su madre o su abuela no se siquiera quien tiene que recoger cuanto tiempo pasa el niñ@  en aquel punto de encuentro, no se si hago bien en mirar para otro lado cuando me cruzo con alguna de esas escenas familiares.

 

No se muchas cosa como decía el poeta León Felipe, solo se lo que veo lo que siento los silencios que se quedan atrapados en mi memoria las lágrimas en la acera bajo un cartel  oficial, el coche de la policía el uniforme de la funcionaria que toma de la mano al pequeño, el cariño de la funcionaria que le quita hierro al momento, es una historia tan decadente y tan rutinaria que yo no puedo entender, a veces pienso que solo los árboles del jardín del punto familiar me pueden explicar el dolor que se siente en esos lugares tan judicialmente civilizado y tan deshumanizados.

No se si dejar de pasar por ese lugar o al contrario visibilizarlo a diario para ver lo torpes que somos los seres humanos, lo necios que son nuestros comportamientos, que llegamos a cambiar nuestro gran tesoro nuestros hij@s, como cromos de futbol.

 

 

Valencia 23 septiembre 2020.

 

 

               

martes, 22 de septiembre de 2020

 

Diario de un poeta en blanco.

 

 

                Lectores

 

No sé si alguna vez os paso seguro que sí, no sé si alguna vez compraste un libro por lo que contaba el autor y te sentiste decepcionado.

Un lector decepcionado es una de las más terribles experiencias que le puede pasar a un escritor, es algo que el autor no controla, las novelas los poemarios suelen pasar por las manos de otros escritores otros poetas que leen la obra antes de publicarse, pero cada vez esos escritores son menos rigurosos con sus amigos autores, quizás por miedo los egos, muchas razones, que han hecho que el mercado literario sea eso un mercado.

Hace tiempo las editoriales tenían lectores profesionales que aconsejaban sobre las novelas, yo mismo durante un tiempo leí algunos poemarios de algunos poetas amigos que le gustaba mi criterio, y ya sufrí en mis carnes mi propia sinceridad, el autor es muy complicado y le cuesta mucho dejarse aconsejar, y también es muy desconfiado y teme que algún otro autor le plagie la idea, por eso el trabajo de los correctores era casi un trabajo secreto (por cierto que las editoriales también quitaron de su presupuesto los correctores y de ahí que las “ morcillas literarias” hayan aumentado.

Pero es cierto que los escritores tienen una ventaja,  la inmensa mayoría de los lectores son muy benévolos  con los autores, a mí me pasa a menudo me siento culpable por no haber entendido el autor yo valoro mucho la profesión de escritor porque se lo complicado que es desde escribir un relato un poema y no digamos una novela, yo siempre he tenido mucho respecto por los autores desde mi infancia me fascinaron las historia que surgían de los libros si claro lo he dicho muchas veces los libros nos agrandan la vida y algunos como yo necesitamos nuestra medicina, somos enfermos  crónicos de la palabra escrita.

                Yo fui muy poco a la escuela casi nada a los 14 años ya trabajaba y los años que me tuvieron en el internado aprendí muy poco como bien nos contaba Pedro Almodovar en su película “Dolor y Gloria” en los internados de la época los niños de familias pobres éramos números, que el franquismo agonizante de la época le regalaba a la iglesia para mejorar las tasas de analfabetismo de una dictadura que no moría nunca.

Yo estudie poco pero siempre tuve pasión por los clásicos y los poetas y novelistas de la época de adolescente eran de una calidad impresionante, los libros no estaban al alcance de mi bolsillo y cuando se compraba una novela, un poemario, no podías arriesgarte a que lo que compraras fuera una “ morcilla” en vez de una obra literaria, es cierto que el franquismo tuvo sus escritores “chorizeros” pero la mayoría de lo que se publicaba desde la novela latino americana hasta toda la literatura Española eran de una calidad envidiable, los escritores eran traducidos en todo el mundo por su calidad literaria no por razones de márquetin de empresa como ocurre ahora, el reconocimiento en todo el mundo a casi tod@s los escritores del exilio por su calidad literaria y su compromiso humano, la mayoría ejercieron la docencia en las mejores universidades del planeta.

En aquellos años el boca a boca de los lectores era casi clandestino y los pocos lectores   eran fantásticos y muy críticos, con los autores, las novelas pasaban de mano en mano se compraban a plazos en el círculo de lectores, éramos lectores casi enfermizos leíamos por militancia, y era fantástico el resultado.

Acabo de leer una novela que me a decepcionado y no sé cómo decirle al autor que no me gusto su último trabajo, y ando pensando si al  decirle la verdad de lo que pienso al escritor me creare un enemigo, supongo que si corren malos tiempos para los libros y supongo que una mínima duda sobre un trabajo literario, es razón para que el autor ya no te hable más en la vida, ya me paso hace tiempo y no quiero que me vuelva a suceder, y supongo que no seré el único caso, así que me gustaría que los autores actuales fueran un poco más críticos con ellos mismos, solo por que el lector no tienen quien le defienda y ante un mal trabajo literario la que sufre es la cultura.

El escritor no tiene la responsabilidad de un cirujano pero trabajar con las palabra con la imaginación acarrea también la responsabilidad de hacer un trabajo digno el lector se lo merece, y a pesar que el márquetin salva muchas novelas, premios poéticos que salvan poemarios, eso es como poner “alfombras rojas en una escombrera” y es tiempo de vivir en la verdad por que la cultura ya no puede sufrir más mentiras, y hay que revisar y podar, el autor tiene que ser critico consigo mismo, por que nadie se atreve a decirte que tu novela no me ha gustado, a mi no me ha gustado la ultima novela que leí y me tengo que morder la lengua para no perder un amig@ seamos respetuosos con los pocos lectores que tiene este país ell@s se lo merecen.

 

                Valencia 22 de septiembre  2020.

 

 

martes, 8 de septiembre de 2020

 

La montaña se mueve.        

 

                                               LA BATALLA Del  TELENO

 

                Nada me hacía más ilusión que subir a una cumbre este año en la senda de Panero teníamos una actividad poética fantástica subir al Teleno y recitar los versos del poeta aparte de colocar un poema de Panero que tallamos en una piedra, en la cumbre.

Cuando me presentaron el proyecto me pareció fantástico, para mí como poeta siempre me fascino la montaña toda la sierra de Mágina me parece fantástica pero sobre todo me fascina el pico más alto en este caso Aznaitin, durante siglos los poetas han cantado sus versos hacia la tierra que les vio nacer, hacia las cumbres que marcaban las estaciones las nieves perpetuas de algunas cimas mantenían el misterio de la naturaleza, y he de decir que mi poeta favorito y mi maestro siempre fue y será Antonio Machado, el canto como nadie los campos de castilla, y mi tierra Andalucía, este año  en las faldas de Aznaitin y buscando sendas para el próximo año subir a la cumbre de esta montaña tan cantada por Antonio Machado el monte Aznaitin, y con toda la ilusión que tenía y tengo de subir a esa cumbre antes que las “goteras” de mi cuerpo que ya son numerosas, antes de que ellas me lo impida quiero subir al pico más alto de Magina no sé si será el más alto pero si el más emblemático, al menos para mí. Pensé que este año tendría una buena prueba subir al Teleno, que mis compañeros programaron en la senda Panero de este año, me decía un buen poeta Aragones que no hay montaña huérfana de versos, no hay cima sin poetas.

 

 

Y este año en la programación de la senda estaba subir a la cima del Teleno, a la cima de un monte tan amado por los Leoneses y por mi como es el Teleno, y hay nos encaramamos en una mañana de agosto unos 20 senderistas a la cumbre de una montaña desconocida para mí yo tengo poca experiencia lo reconozco en esto de subir montañas en el grupo éramos unos pocos que como yo creemos que la ilusión lo puede todo y yo cargado de ilusión y con poca agua y escaso de comida, nos encaramamos hacia la montaña los que ya habían subido nos dijeron que por la parte Sur (por el Sur todo es más fácil) de la montaña era un paseo de dos horas de caminata, los montañeros fuertes decidieron subir a la cumbre por la parte más complicada, y ellos hicieron cima con algunas dificultades que  confesaron más tarde el resto en manos de un guía veterano y experto, y digo lo de veterano por los años Manuel roza los 70 años y a esa edad la cima se hace cada vez más lejana, él hombre confundido acosado por tod@s, por esas ganas, esos deseos  de subir a la cima, esa ilusión que a veces nos gasta malas pasadas pues la montaña no entiende de ilusiones ella inmóvil nos miraba desde lo alto a una pandilla de aprendices de poetas, y de senderista y se reía yo sentí sus “carcajadas vehementes en mis tímpanos” nosotros perdidos en una jauría de voces, con el sol quemando en nuestras entrañas, desorientados en un territorio desconocido, buscando la senda que nos llevara al cielo y ese camino no aparecía, todos mirando el Airfont como si el móvil nos fuera a llevar a la cima y además, en la España vaciada no hay cobertura, bien los saben los paisanos de la zona que lo sufren todo el año.

Después de muchas preguntas y cansados de girar siempre en el mismo sentido decidimos poner fin a nuestra aventura de subir al Teleno fue la mejor decisión que tomamos ese día desandar el camino equivocado y volver al lugar donde empezamos dejar todas nuestras ilusiones y nuestros sueños de subir al Teleno, la montaña nos suspendió nos dijo no y fue muy vehemente porque con la montaña no se juega y nosotros pensamos que todo era muy fácil, a menudo nos acostumbramos a creer que todo lo que se quiere se tiene nos han vendido una vida fácil y nosotros hemos caído en esa mentira no todo no es tan fácil, y eso lo sabe la montaña de siglos, con la naturaleza no se juega es una equivocación querer ir a Itaca si no estamos preparados, suspendimos y el año que viene si mis “goteras de salud me dejan” volveremos y no traeremos en nuestra mochila solo unos versos, con un puñado de poemas no basta, tenemos un año para prepararlo y si suspendemos el año que viene no pasara nada lo importante es vivir, y tratar con respecto y dignidad a la montaña, nos creernos ,los dueños del paraíso, no vale tan solo la fantasía hay que añadir el esfuerzo y eso es una tarea diaria.

Hoy que escribo esta desventura me cuenta una amiga que este verano estuvo a punto de morir en una cala de la Sierra de Irta se adentró en el mar y el mar la tiraba una y otra vez contra las piedras quedo mal trecha llena de heridas y salvo la vida gracias a un ángel de la guarda Francés un (bombero) que observo la tragedia que se ceñía cerca de él. El  jugándose la vida saco a la muchacha de las garras del mar también el exceso de confianza le jugó una mala pasada a mi amiga.

 

Posdata con la naturaleza no se juega, se disfruta con respecto y dignidad y repito nada es fácil para los próximos atrevid@s.

 

 

PEÑSCOLA 8 DE SEPTIEMBRE 2020       

Jose Montoro.

 

viernes, 21 de agosto de 2020

 

Diario del hijo del mulero

 

 

 

                El horno de los recuerdos

 

Cuando los días se acaban en el Sur, y el calendario dice que tengo que regresar a la casa que me dio cobijo cuando yo era un emigrante al lugar de los atardeceres rojos, donde las palmeras cantan y el mar es mucho más que una palabra, es un estado de vida, y la verdad es que yo siempre estuve junto al mar aquí en el Sur  en un mar de olivos y en Valencia en Malvarrosa un mar de agua.

                Hoy recordé que hace ya muchos años, cuando yo estaba al final de mi infancia  tenía casi 15 años y el rio infantil de mis venas  bajaba trepidante hacia la adolescencia, entonces la angustia de mis padres de no poder darnos un futuro a mí hermano y a mí, ellos cansados de la crueldad de su trabajo y el hambre, mi madre si ganas ya de remendar las alpargatas de padre, una madrugada de agosto cargaron en un camión de ganado las escasas pertenencias y casi como  si fuéramos en una patera navegamos por la Loma con todos los miedos por un mar de olivos con dirección al Norte.

               

                Hoy  cuarenta y tantos años después regrese como veraneante a la tierra donde mi infancia se forjo, y casi me da vergüenza recorre mi tierra con un auto con aire acondicionado, la tierra que tanto ande de la mano de mi padre los caminos blancos polvorientos que en verano recorríamos  bajo un sombrero de paja, dejando atrás las cuestas empedradas para adentrarnos en los barbechos, o en los trigales abandonados.

                Ahora se apodera de mí no un recuerdo, sino algo muy poderoso una mezcla de sensación de culpa y  reencuentro con mi tierra veo los jaramagos secos ahogando la puerta de un cortijo abandonado y la tristeza me abraza las tejas morunas amontonadas con las vigas de madera carcomidas por el olvido,  me quedo mudo que puedo decir yo, qué un día con mucho miedo abandone esta tierra, sin saber si volvería a ver lo que mis ojos vieron durante años, no sé cuántas veces más podre hacer este camino pues el paso de los años ya hacen mella en mi cuerpo. Los olivares bajan hasta la orilla del rio Cuadros y yo mojo mis pies en sus aguas veo a lo lejos las cuevas de Bedmar  siento en mí las historias de bandoleros que se contaban en los libros, veo la nostalgia en las manchas de aceite del mantel que se funde con la piedra y no sé si mis recuerdos son falsos ha pasado tanto tiempo por mi  memoria que tal vez esto que cuento sea ficción, pero es cierto que el agua del rio es fría, y alivia mis calores, tan fría como en aquellos años donde después de bañarnos desnudos en el rio llenamos los cantaros y las damajuanas forradas de esparto para caminar de nuevo con dirección al cortijo como unos guerreros en busca de su castillo, llegar a los corrales donde dejar a los mulos sudorosos, despojarlos de las albardas de piel llenas de remiendos, ennegrecida por los años y el trabajo, los serones que llevan nuestras escasas pertenencias.

                Hoy sentado como un forastero con unos pantalones cortos, que mi padre jamás uso mientras vivía en el Sur, sentado en una mesa de un restaurante comiendo como manjar los guiñapos que cocinaba mi madre me siento un poco traidor a mi memoria, y retorno a la presencia de mi madre que hace dos años que ya no está y sin embargo no se ira jamás mientras yo la siga recordando, ella me salva, los recuerdos de mi madre son siempre mi recurso ella, y no sé si será porque me quiso tanto siempre me dijo no sientas remordimiento de dormir en un colchón, demasiado tiempo dormiste en la paja polvorienta, demasiada hambre para tanta inocencia.

 

                Ahora a los pies de Aznaitin  a la sombra de una parra sin fruto saboreo la tarta de la abuela mientras mis vecinos de mesa comen unas buenas migas camperas en el corazón de Mágina con mí “absurdos” pantalones cortos de turista de forastero de mi desmemoria, de mis recuerdos, ahora inmortalizo mi vuelta con miles de fotos que no sé si guardare por que las fotos ahora se hacen con un celular con mucha memoria y demasiado “olvido”. Cuanto ha cambiado todo y sin embargo las voces de los niños que se bañan, en el rio permanecen, gritan y se ríen y desnudos salpican el agua helada, como yo lo hice hace más de cuarenta años ahora mientras escribo estas líneas contemplo el polvo de mis sandalias, y recuerdo las alpargatas de esparto de mi padre, y me atrapa de nuevo esa culpa injusta que se nos gravo en el alma a tod@s los que huimos hace años del hambre.

 

                Rio de Cuadros  sierra de Mágina 20 de agosto del 2020.

               

               

               

               

 

domingo, 16 de agosto de 2020

 

Diario de un poeta  desubicado.

 

 

 

                Gracias.

 

 

                Hace pocas fechas que os hablaba de las pesadillas y sueños  de la infancia, de la mía y de otros, pero en concreto de las mías, los últimos años y en especial este 2020 que los insomnios y las pesadillas se acrecentaron supongo que por los meses que anduvimos en confinamiento, aunque yo esos sueños los arrastro de hace unos años en concreto desde la primera vez que mi madre estuvo ingresada en un hospital, esos días que nos pasamos cuidando a nuestros seres queridos nos pasan factura a tod@s de por vida.

                A menudo nos pasamos buscando la felicidad de una manera casi “esquizofrénica” endiosamos el ser feliz de una manera estúpida y eso nos frustra, a mí me pasa.

 Cuando la ansiedad me atrapa quiero huir, volar a cualquier lugar donde me liberé de la angustia y a pesar que sé que solo me liberaré de ese ahogo cuando haga mi viaje interior, cuando camine por las alamedas desnudo sin miedo, cuando la “hiena” que habita en mí pecho deje de rasgarme el corazón, y sea un gatito recién nacido el que acaricia mi alma, cuando deje de echar sal en mis heridas, y entienda que la vida tiene momentos y que como dice la canción hay mañanas tristes que traen tardes alegres, cuando no tenga miedo a la noche y al contar las horas insomnes que pasan por mi vida, y en ello estoy buscando la puerta de mi interior que da a mi celda de sosiego y paz, silencio, solo silencio no quiero nada más un camino que me lleve al territorio de Ítaca, pero ese  lugar no lo encuentro.

Estos días he estado en la patria del silencio, un lugar del Sur llamado Rute, donde Rafael  Alberti se refugió tal vez buscando silencio, bueno la verdad que fue para terminar su poemario “Marinero en Tierra” y en Rute además le llegó la noticia de que ese año era premio nacional de literatura, en ese silencio Ruteño me imagino a Rafael celebrando con anís  “Machaquito”  que se fabrica cerca de la casa de su hermana de ALBERTI donde él se instalaba cuando iba a RUTE, aún quedan los ecos de aquella cerebración y no es para menos el pintor poeta llegaba a la literatura por la puerta grande con un premio nacional.

No se cómo celebraran ahora los poetas el premio nacional de poesía supongo que llamando a su editor, para que ponga la maquinaria en marcha  de sacarle rendimiento al premio (que mal pensado soy verdad).

Decía Alberti en la arboleda perdida “Casi de noche llegué a Rute , cargada el alma de olivares “llego en invierno, en un invierno lluvioso y silencioso, un lugar sobrecogedor donde el silencio llora de frio, este pueblo me cuenta un lugareño, hoy  que hace un calor infernal, me dice que en el invierno se trasforma, este pueblo blanco es sobrecogedor, de pesadilla me cuentan.

Los aprendices de poetas  como yo somos un poco “mitómanos” y nos gusta recorrer los rincones de nuestros poetas admirados, buscar el paisaje el detalle donde el poeta escribió los versos, nos emociona caminar por las calles donde el poeta dejo su huella.

Y aquí estoy en este lugar único en el planeta, pues bajo las faldas de un monte esta la republica que maneja con dulzura un Anarco patafisico  irrecuperable(Pascual Rovira) el hace años que ha hecho posible esta utopía que es darle dignidad y rango de seres entrañables a estos animales más nobles burr@s que dan abrazos  y rebuznan cantando, cerdos como Dior que gruñen de alegría, y un millón de razones que ahora me confirman que de verdad si se puede, se puede, y se vive en poesía en Rute vine buscando la huella de Juan Ramón Jiménez, la de Alberti y me encontré con un paraíso poético que está en el equilibrio del ser humano los animales y la naturaleza, todos en armonía, por eso ahora en un silencio Ruteño quiero dejar unas palabras. Gracias por todo y por tanto.

 

 

Rute 12 de agosto 2020.

 

lunes, 3 de agosto de 2020

DIARIO DE UN POETA PRECARIO

 

                ESTRECHANDO MEMORIA

 

 

Este lunes de agosto a punto de arder el mar como ardió París un día caluroso casi infernal,tumbado en un camastro como lo hacía mi madre sintiendo el frío de las losas de piedra  del portal de mi casa, en la zona que dedicábamos al garaje ( cuando el culto al coche era la única religión que teníamos los “ parias” que salimos del franquismo, para entrar en la catedral corrupta de la Democracia) en aquel suelo que ocupaba mi seat 127 hice un estudio cuando mi familia aumentaba y los niñ@s ya estaban hartos de dormir en el sofá o en las literas que siempre me acompañaron en mi vida, las literas del internado (seis año) las de la mili  y las de mi casa mi vida está presente en las alturas donde nunca concilie el sueño, solo las pesadillas me decían en cada momento quien era yo.

                Yo el hijo del mulero y a la vez también el nieto de una familia de la (cascara amarga) que de esa manera los bautizo el franquismo y sus hienas fieles, a los roj@s que sobrevivieron al genocidio Franquistas.

Esta pequeña estancia que ahora me acoge en este camastro de siglos que nos devuelve la vida a los pobres aquí descaso fresquito con mi espalda en el suelo y un viejo ventilador de tres aspas, este paisaje estrecha mi memoria, esta casa modesta que hace 40 años la hice con mis manos pues yo solo tenía eso mis manos, este lugar cerca del mar que se me cae a trozos y que  el Gloria me inundo este invierno, esta estancia fabricada con porlant  pobre y muchas ilusiones me llevan a los sueños de ayer, a mi llanto y mis risas que flotan en el mar, esta estancia siempre está en el punto cero del naufragio, se hunde en invierno pero en verano nunca me falta el olor a Jazmín del Sur, ni la brisa marina que me hizo ser marinero en tierra, sueños que yo solo comprendo y que habitan en la orilla de la memoria secretos de la vida que nunca se terminan, hoy se marchita un amor y nos deja mudos pero mañana crecerán nuevas flores seguro.

Siempre hay naufragios y tempestades pero luego nace la aurora y los San Pedros verdes me abrazan, y vuelven los sueños que nadie entiende y que solo yo construyó como hice hace muchos años esta pequeña estancia que ahora me acoge.

Anoche como hace ya unas noches un tierno corazón que duerme en la casa de al lado me despertó, es un niño fantástico que sueña en voz alta su madre hace unos días me dijo preocupada que su niño gritaba en sueños que a veces reía pero que a menudo gritaba y otras las mayoría de veces lloraba desconsolado, la madre preocupada por mí y por el niño, por mí por si me asustaba, y por el niño que ella no podía verlo llorar en sueños,-yo la tranquilice y le dije que no se asustara que esa pesadillas infantiles las tenemos muchas personas y en especial los niños quien no tuvo alguna vez una pesadilla, que te caías al vacío o que el mar te tragaba, quien no vio roto su corazón en la infancia o en la adolescencia por sueños o pesadillas, los sueños se pierden como ahora se pierde la brisa de la tarde en el mar.

Yo también de niño lloraba, y este atardecer en la orilla de la memoria recuerdo una pesadilla la más terrible que me acompaño durante años, fue en el internado en el Sur yo gritaba amargamente desde lo alto de la litera, y llamaba a mi madre amargamente.-¿ Si se rieron de mí?, mis compañeros se rieron de mis miedos de mis palabras ” mama no me dejes aquí llévame contigo a mí casa con mi hermano” eran pesadillas infantiles pesadillas del desarraigo y el dolor que siempre nos acompaña. Acabo de ver al niño que anoche gritaba en sueños, me ha mirado y le he dado un beso porque se lo que el sufre,  lo que sufre su madre, es lo mismo que sufrí yo, pesadillas  que tantos padecemos,  sueños que nos horrorizan y que nos acompañan de por vida, que nunca contamos por miedo a que se rían los compañeros, pero no hay más remedio que seguir porque seguir se vivir, pensar hablar llorar reír como dice la canción eso es vivir.

 

Peñiscola 3 de agosto 2020

 

 


domingo, 2 de agosto de 2020

Diario de un poeta en tarde de domingo.

 

 

                Domingos Melancólicos.             

                   

 

 

                Desde adolescente los domingos por la tarde nos lo llevaba bien, con los años esta enfermedad se hizo me cronifico hasta punto de ser el punto de inflexión, y formar parte de mi consulta mental es verdad que en los últimos años con quien más hable de los domingos por la tarde fue con mi psicóloga y claro esta que ella en los deberes mentales me pauto formas para superar esa ansiedad de años que sufro esas tardes dominicales, ella probó con la meditación que solo funcionaba en invierno en las tardes de lluvia pero en mi ciudad cada vez hay menos invierno , y por supuesto casi no llueve.

Tras el fracaso de la meditación me receto  largos paseos “circulares” por mi ciudad que a menudo me daban la sensación de ser un preso de mi ciudad caminando los 10.000 pasos que me señalaba mi “médium” y que me convirtió en un paseante sin causa, a veces me decía que me pusiera música clásica, otras que escuchara el carrusel deportivo me llegue a poner hasta una tesis doctoral de un amigo, todo fracaso soy un enfermo mental un poco complicado lo sé y podía estar contando horas las estrategias que he hecho para salvarme del miedo al domingo por la tarde, esta que utilizo ahora una de ellas escribir para sobrevivir a la angustia.

                Hoy domingo por la tarde me dejaron solo con mis “neuras” y me dijeron lo que hace años me dicen mis hijos ya estás de mala “leche” una expresión que aprendieron de mi madre seguro ella le decía a mí padre cuando él estaba enfadado (en bastantes ocasiones) no me pongas cara de asco, yo creo que yo herede de mi padre lo de estar enfadado en las tardes de ocio nací para trabajar como él.

YO ahora estoy con cara de oso sin saber porque,(bueno el por qué esta en el día de la semana domingo de agosto)en casa se marcharon a la playa con la “mascarilla” y 40 grados en la calle en la playa dicen se está fresquito y es ”mentira” es un tópico más de los muchísimos que tiene este país (en la playa se está fresquito mentira “podrida”)a las cinco de la tarde es un infierno y si es domingo por la tarde mucho más.

Mi hijos me dicen papa es muy raro y yo los entiendo por qué raro si soy, me gusta ir a todos los sitios cuando no hay nadie, a pasear por la ciudad cuando no hay nadie cosa que nunca consigo salvó alguna madrugada de insomnio, que me pongo las zapatillas para quitarme la ansiedad y “poner las calles “ al mar cuando no hay nadie algo que tampoco consigo por que en verano esta plena de veraneantes y en invierno de pescadores con caña (como admiro a los pescadores con su caña toda la noche contado olas son tipos raros como yo, pero tienen más paciencia)bastante más que yo que soy como me decía mi madre soy un culo inquieto, el mar en verano por las noches tiene mucho tráfico, gentes con sus maquinista de detectar metales, botellones con mascarilla y sin ella amantes que les encanta “follar” de madrugada  en la arena, y si hay luna llena hay overebooquing y ayer y hoy hay luna llena, pero todo eso lo llevo bien los peligrosos son los empleados del ayuntamiento que van con esas máquinas con esos gigantes de acero  alisando  la arena anoche casi me atropella una maquina yo estaba peleándome con el calor y el insomnio y casi me atropella una oruga metálica le pregunte al conductor si era normal ir con las luces apagadas y a las 2 de la madrugada, y me dijo que no, me pidió perdón incluso lo que me pareció raro era la primera vez que un funcionario me pedía perdón los funcionarios ya sabéis pocas veces piden perdón no sé si se lo prohibirá su convenio, este buen hombre me dijo que era un contratado un externo y que como todo contratado tenía pluriempleo, a las 2 de la madrugada pasa la máquina por la playa y a las 7 de la mañana coloca hamacas para un hotel eso si como manda la norma covid-19 que según el retrasa mucho el trabajo, en fin lo que os decía el mar es un peligro más de los que ya tengo yo.

Mi casa del mar, debía de ser terapéutica pero yo como buen hipocondríaco no consigo relajarme en ella tampoco es fácil lo único que si llevo bien es lo de la distancia social aquí estoy solo por ser raro, eso no lo llevo mal pero el domingo por la tarde hasta la distancia social se me atraganta, tanto que no me di cuenta que estoy solo haciendo la siesta y con el barbucho colocado en mi boca, en fin cuando no encuentro remedios me voy a los consejos de mi madre que cuando me veía muy ocioso y con cara de asco me decía o mejor me gritaba Joselito ¿vete al rió a tirar piedras? así que me voy a preparar y me voy al mar a tirarle piedras a la luna que esta noche hay luna llena y veré mejor donde lanzo la piedra este interminable domingo de verano.

 

PEÑISCOLA 2 DE AGOSTO 2020.