viernes, 24 de julio de 2026

 Prioridad "Nazional"


Reproduzco este magnífico artículo de hace dos años de el magnífico escritor, buen amigo Jose Luis Ferris escuchando estos días las palabras Prioridad Nacional me entran escalofríos decía el bueno de Ferris hablando del poeta Miguel Hernández ante la actitud del alcalde de Madrid con respecto a la censura casi prohibición de Miguel Hernández por el ayuntamiento  de Madrid, por aquel entonces aparecieron unas pintadas en la ciudad que decían Miguel Hernández terroristas  José Luis denunciaba esos hechos y decía " Que está pasando, que capítulo nos hemos perdido para acabar en el pasado" 
Hoy e visto como los políticos de derecha y de extrema derecha han aprobado unos presupuestos bajo el paraguas de la "Prioridad Nazional" dentro de apenas un mes se cumplen 90 años del asesinato de Federico García Lorca que todavía permanece en una fosa común junto con miles de españoles más, yo me preguntó que está pasando, como hemos acabado en el pasado la prioridad nacional que  torturó y fusiló al poeta de la paz,  la prioridad urgente de Queipo de llano en asesinar a Federico García Lorca hace ahora 
Apenas 90 años, la prioridad nacional que ahora aprueban políticos sin escrúpulos, esa que dejará durante ni se sabe de años más a nuestro poeta, y a miles de fusilados en la posguerra, esa prioridad racista vergonzante, que gobierna la comunidad valenciana, ? Que nos ha pasado que capítulo de la memoria nos hemos perdido indignado os dejo aquí este artículo de José Luis Ferris con la memoria de Miguel Hernández, Federico García Lorca, y Antonio Machado. 
Amigas y amigos,
hay heridas que provocan torrentes de luz, caminos luminosos.
Todo consiste en saber que quien desprecia la memoria, desprecia la vida, quien aniquila impunemente el pasado, coloca explosivos en el mar, en todas las esquinas del futuro.
Fue tan largo el silencio, tan oficial y corrosiva la desmemoria, que cuando este país despertó, descubrimos que la luz también era nuestra, y la risa, y los labios sin culpa, y los versos de un poeta que murió en una cárcel sin perder la esperanza.
Nos robaron su historia.
Su vida se apagó en el Reformatorio de Adultos de Alicante el sábado 28 de marzo de 1942. Eran las 5,30 de la mañana. 
Pasaron décadas sin él –muerto el poeta, se acabó el peligro, se acabó el pensamiento, la canción, la vida–. Prohibieron su nombre, sus poemas, sus libros, su historia arrebatada. En el nicho 1.009 germinó durante años un fecundo silencio, un olvido en acecho.
Pero la vida asomó por las rancias costuras de un país que acabó despertando.
Cuando murió el dictador, las “Nanas de la cebolla” y “El niño yuntero” volvieron a nacer. Regresaron y se expandieron. Descubrimos la obra y la aventura desdichada de un escritor que nos habían robado de la memoria. 
Hace tres años, para vergüenza de un tiempo y de un país, la vileza regresó: la vileza contra unos versos y contra un poeta. Ochenta años después, en el cementerio madrileño de La Almudena –la ciudad donde, sin la menor garantía jurídica, se le condenó a la pena de muerte en 1940–, se retiraban los versos de Miguel Hernández por orden del Consistorio presidido por el popular Jose Luis Martínez-Almeida, prohibiendo de nuevo a un autor vapuleado ya bastante por los tristes abanderados del ultraje. Hace unos días, varias calles de Alicante –la localidad en la que reposan sus huesos– amanecieron con pintadas tan vomitivas como descerebradas: “Miguel Hernández, terrorista”.
¿Qué está pasando? ¿Qué capítulo nos hemos perdido para vernos de nuevo en el pasado? ¿Otra vez la obscena ceremonia de la venganza? ¿Cómo entender ahora, tan lejos de ese tiempo abyecto, innoble, encarnizado, que hayan vuelto, a cara destapada, los matones de siempre con la ignorancia de entonces, con semejante impiedad e impunidad?
Como denunciaba hace unos días Antonio Muñoz Molina, “los gases de la vileza ya han invadido sin remedio la vida pública española”. Un rasgo de esa invasión es la repetición metódica de la injuria, del insulto y la mentira. La vemos en paredes, en pancartas y hasta proclamadas en público por líderes políticos inyectados en odio. 
Si alguien es capaz de llamar terrorista a un pastor de Orihuela que escribía versos en nombre de la libertad –esa palabra que algunos utilizan como eslogan para deshonrarla sin pudor– es que el tiempo de los energúmenos ya no es solo una amenaza. Se empieza por banalizar el ultraje a un poeta y se acaba por prohibir sus palabras ­–como las de Virginia Woolf, Xavier Bobés o Lope de Vega– en todas las escuelas del país.
Creíamos que Miguel Hernández era ya un poeta necesario y que volver a sus versos y a su vida suponía, en cierto modo, regresar a nosotros mismos, al lugar exacto de nuestra conciencia y de nuestra memoria. Eso creíamos. Pero algo serio está pasando y la palabra libertad anda asustada, asustada y en alerta como entonces. 

 

Creadoras del 27 en Astorga
 
 
El verano ha sido para mí siempre la estación de la literatura, yo que fui muy poco a la escuela que a los 14 años ya trabajaba para ayudar a la economía familiar, descubrí pasados los veinte años, la literatura , la lectura la cultura las humanidades, fueron mí salvavidas a nivel intelectual y sobré todo a nivel humano, las universidades de verano los cursos de verano me dieron la posibilidad de poder aprender, me agrando la vida, recuerdo que un amigo poeta me recomendó que me matriculara en algunos de los cursos que a principios de los 80 empezaron a emerger en todo el país, le pregunté yo ha este amigo que si me dejarían asistir, el me dijo que si, me sugerido que me matrícula en una universidad lejana a ciudad, así lo hice la primera vez que me matricule fue en los cursos de Verano del Escorial entonces la matrícula se hacía presencial, a Madrid me fui con mí tienda de campaña y un par de poemarios fui a la secretaría y rellene la matrícula y mentí porque puse que venía de la universidad de Valencia, yo no estuve nunca en aula en Valencia y tenía un miedo atroz por si alguien me preguntaba de qué Universidad procedía pero nadie me preguntó en el curso había poetas de toda España a uno de los alumnos que hoy es consagrado poeta le conté la verdad le dije yo no tenía estudios y el me contestó eso no importa, lo único que importa es que estás aquí y que vamos a pasar quince días fantástico, entonces los cursos solían durar algo más de una semana, ahora la mayoría de congresos o cursos duran cuatro días.
Así comenzó mi aventura con las universidades de Verano las matrículas no eran muy caras pero yo no tenía dinero ni tampoco existían becas para alguien que no tenía ni la primera enseñanza, yo hacía horas extras durante el año para poder pagarme la matrícula, y por supuesto no podía ir a hoteles, eso no me importó el magnífico camping del Escorial me acogió a mí y a mis compañeros por qué pronto hice amigos y aquel lugar era magnífico para dormir las tres horas escasas que dormíamos, durante el día estábamos en las magníficas aulas con extraordinarios poetas, profesores, maestros de la vida, por las noches nos bebíamos el mundo, éramos jóvenes, toda la noche sin dormir pero a las 9 de la mañana en el aula para escuchar atentamente todo lo que nos mostraban aquellos sabios tan humanos, hay conocí a toda la generación del 50, algunas mujeres del 27, como Rosa Chacel y Maruja Mallo, profesores como Aranguren, Aurora Sánchez Albornoz, Ricardo Gullon Claudio Guillén, Benedetti, Nicanor Parra, toda la poesía Latino americana paso por aquellas aulas, después de aquel verano de los 80 ya no falte a ningún curso de verano en toda España en Santander, Salamanca y sobré todo en Baeza fue el gran regalo que me hizo la vida, luego sin miedo fui con credenciales de periodista, bastantes años después, y grabe con mi grabadora gigante todas las conferencias que aún conservo en cintas cromo, de cassette.
Estos días en Astorga en un congreso de "creadoras del 27" he vuelto a sentir esa emoción que te da aprender, ese lujo que es conocer compañer@s nuebas profesores, poetas, compartir aula noches hablando de literatura y de la vida, los años han pasado, ahora me da mucha alegría conocer a profesoras de instituto muy jóvenes muy vocacionales, sentir pasión por la poesía, por el teatro, y todo el cariño que te da la gente buena,.
Ahora estoy en un área de servicio, en medio de la nada de la castilla vacíoada esperando que me recoja un Bla bla car para llegar al mar, a Valencia acabó de terminar un congreso de escritoras del 27 y me siento pleno de emociones, en cuatro días la vida se me agrandó de nuevo como hace 40 años cuando fui por primera vez a un curso de Veran, ahora ya nadie me pregunta de qué universidad vengo, pero si yo vengo de la vida de las emociones, y de la poesía

jueves, 23 de julio de 2026

 Joselito el de los "Mandaos"


Hoy he madrugo para ir al huerto, por cierto no he visto a Plauto, los dramaturgos ya sabéis son noctámbulos, con este calor las neuronas de la comedia  se van de vacaciones, en estos momentos la polarización  permite poca comedia, incluso los jueces "justos" y la polícia cumplidora le han dado por meter en el calabozo en Salamanca a un cómico, supongo que por hacer reir es cosa de locos, no es raro por tanto que Plauto haya desaparecido.
Hoy decidí darme un baño en la piscina municipal a ver si así consigo equilibrar mis neuronas, normalmente suelo irme provisto de la prensa o de algún libro pero hoy por no llevar no llevaba ni toalla, me ampare en una toalla de la costa Brava y en un libro de Elvira Lindo que se quedó extraviado en el maletero, el bañó la verdad me sentó muy bien,  tumbado en la toalla casi con los ojos cerrados quizás dormido, escuché a mi lado la voz de un chico con acento argentino, "  voy yo, hago muy bien los mandaos" esa palabra mandados me llevo directamente a mí infancia yo era Joselito el mandaero, durante toda mi infancia mi madre confiaba en mí, yo era el encargado de tal trabajo recuerdo que muchas veces lo hice a regaña dientes, aunque nací  para "obedecer" nunca me gustó hacer las cosas cuando querían los demás pero a mí madre si, a ella en toda su vida,  nunca le di un no por repuesta a una madre no se le debe decir no nunca, mi madre me mandaba para cosas práctica, no para recados ella decía que yo no servía para los recados, ella decía que tenía mucha imaginación que me inventaba demasiada cosas, que mis recados eran poco creíbles, sin embargo los mandaos eran lo mío,  por larga que fuera la tarea nunca me faltaba nada mi madre no sabía ni leer ni escribir, ella me daba un papel estraza y  el único lápiz que teníamos en casa, me decía Joselito escribe que más vale un " lápiz largo que una memoria corta" ella no sabía leer ni escribir pero nunca olvidaba nada,  hoy leyendo a Elvira Lindo en la piscina me acordé de mí madre, ella no pudo leer nunca ningún libro, ella hubiese sido una lectora empedernida estoy seguro,  como yo era un buen mandaero, que buena la vida,  que bueno los sentidos que, apenas con escuchar una palabra te puede llevar a la infancia, a mí madre, a un tiempo pasado, que será memoria perenne en mi vida

 Julio de recuerdos en el cementerio de Sedavi
Con la Dana en mi memoria 


 El domingo volví al cementerio de Sedavi todavía permanece las huellas de la Dana las lápidas  que se desprendieron de sus seres queridos permanecen hacinadas a la derecha de la entrada del campo santo el barro sigue tatuado en el mármol como fiel testigo del dolor, que permanece en todos los corazones que permanecen helados desde que aquel fatídico 29 de octubre. Aquel día no lo olvidaré jamás como no olvido la pésima gestión de un presidente, que no estuvo nunca.
El domingo fui a ver a mi familia al cementerio, yo nunca fui partidario de los campo santos, y poco a poco de tanto visitar a mis seres queridos me he ido acostumbrado a ese territorio tan misterioso para mí, me acostumbre tanto que casi  estoy por pedir que el día de mí despedida cuando la parca venga a buscarme me entierren junto a mis padres en el nicho de la cuarta donde llegó el agua todavía permanece la marca del horror, hay están las huellas, en la esquina de la calle del olvido en el lugar donde nunca falta el sol y el romero, el que crece enfrente de la tumba de mi padre, romero republicano que crece del corazón de  los fusilados por defender la libertad.
Cuando era niño y aún vivía en el SUR  yo no quería ir por el camino blanco y polvoriento del cementerio  de Baeza, huía de pasar por la puerta del cementerio de mi pueblo solo ver la fachada me daba pánico ver los monumentales jarrones de piedra cubiertos con unos enormes velos negros me aterrorizaba, tenía miedo de contemplar aquella verja con ángeles de hierro. Mi padre le encantaba pasar por la puerta de el cementerio, subido a lomos de la mula y camino de la Escareuela donde mi padre sembraba garbanzos pues decía que eran muy tiernos aquellos que recogíamos en verano cerca del cementerio, casi de madrugada al alba dé la mano de mí padre  pasábamos por la puerta del cementerio con un riguroso silencio, el camino de polvo al amanecer desierto enmudecido,- yo sentía escalofríos, el silencio era de siglos, él se bajaba del animal de la mula torda y me bajaba a mí también, comenzaba un ritual sagrado  los dos “masculinamente serios “pasábamos junto a la verja sin mirar mi padre siempre repetía las mis más palabras aquí está tu abuelo y tu tío abuelo que fue fusilado recién terminada la guerra.
  Aquella puerta del cementerio y aquellas palabras de mi padre me acompañaron años en mis pesadillas nocturnas, aun hoy después de medio siglo sigo soñando con los verdugos de mi tío abuelo, hoy soñé con ese camino que a la derecha de la carretera nos llevaba al cementerio, y veo a mi padre secándose las lágrimas como si fueran sudor.
Mi madre quería que yo perdiera el miedo a los muertos y me llevaba al velatorio de los familiares y vecinos que fallecían en aquellos años se velaba a los muertos en la casa donde fallecían eran casas humildes con las paredes cargadas de humedad y la cal se mezclaba con el llanto, el riguroso luto se imponía sobre los llantos y rosarios cantados en voz alta mi abuela odiaba los rosarios y toda la beatería que rodeaba la muerte a ella que le fusilaron a su hermano en la tapia del cementerio, ella no olvido jamás que la iglesia fue cómplice de aquel genocidio, yo me quedaba sentado en el escalón de la casa y esperaba que mi abuela me diera la mano para volver a casa juntos caminábamos en silencio por las calles de la ciudad “perdida” ella me decía lo que decía el poeta que solos se quedan los muertos.
El domingo vísperas del cumple años de mi padre fui al cementerio para estar con el un rato  y observe que las flores y la rama de olivo que deje la última vez en la cuarta planta de calle del sol no estaban,- no estaba el búcaro donde depositarlas flores, pregunte al responsable del cementerio y me dijo que la gente roba las flores de las tumbas y también roban el lugar donde se depositan pensé qué futuro tiene este pueblo embrutecido que roba hasta en el cementerio, que se lleva las flores como botín de guerra.
Pedí permiso al enterrador para coger un poco de romero de la tierra  donde yacen los fusilados de la guerra, en una fosa común junto a la tapia del cementerio, allí crece un romero poderoso tan grande como las esperanzas de los fusilados, y llene la tumba con romero rojo, la de mi padre y la de mis abuelos seguro que mi padre estará contento, seguro que mi abuela será feliz siempre habrá romero rojo para sus almas. 

sábado, 18 de julio de 2026

MIGUEL HERNÁNDEZ    EL CANTO DE LA HIGUERA (2)

 

  Me sorprendió cuando leí a Octavio Paz en ese libro,  LAS PERAS AL OLMO que apenas dedicada unas líneas para  hablar del extraordinario poeta de Orihuela,  me dolió que OCTAVIO apenas le dedicara un folio, para contar lo que fue un encuentro único fantástico,  después  ese mismo año se vieron en MADRID en” ruinas “ en octubre Paris en el Molino ROJO junto a León Felipe y Bertuca junto a Elena Garro que adoraba a MIGUEL, ese encuentro  en octubre de 1937 en Paris ,  Miguel Hernandez recién llegado de la URSS de vuelta a las trincheras  hizo escala en parís donde apenas estuvo unos días, Octavio Paz, y León Felipe no paraban de interrogar a MIGUEL HERNANDEZ  el poeta no abrió la boca, Bertuca la esposa de León Felipe, y Elena Garro la mujer de Octavio Paz increparon a sus maridos, pero los dos poetas no cesaban de increpar a MIGUEL, León Felipe especialmente, no paraba de preguntar una y otra vez “ bueno chico como es aquello ¿Cómo es aquello? Como se vive en la URSS, Elena alzo la voz enfadada “ya está bien dejar tranquilo a Miguel”, Octavio y LEON continuaban preguntando “como es aquello” Elena ahora grito” basta dejarlo en Paz “MIGUEL vuelve a España mañana “es fácil decirlo, pero duro de hacer ninguno de nosotros somos capaces de volver a España, MIGUEL vuelve a la España hambrienta que pierde a sus mejores gentes en el frente, vuelve a la trinchera donde la vida no vale nada.
A si fue MIGUEL HERNANDEZ volvió a Orihuela después de un largo viaje, con varias paradas en ciudades Europeas una de ellas la antes citada en Paris, en la URRS el poeta  durante septiembre de 1937 visito las ciudades de Leningrado, Kiev,  Moscú, Járkov, en octubre de 1937 en su vuelta a España el poeta no era el mismo,  algo similar le paso a otro compañero de viaje de Miguel Hernandez, el extraordinario dramaturgo Cipriano De Rivas  Cherif, que como Miguel también sufrió las cárceles del franquismo, aunque con mejor suerte, Cipriano recorrió  15 cárceles antes de salir 1947 para exiliarse a México para no volver nunca,  falleció en diciembre de 1967 fue enterrado en México en el Panteón Español, Cipriano además de dramaturgo, fue poeta y traductor, un extraordinario compañero de viaje del poeta Miguel Hernandez lastima que no exista información de ese mes que pasaron juntos el poeta y el dramaturgo en la URSS, me quiero imaginar a ambos hablando de poesía y teatro.
Octavio Paz contaba en su libro LAS PERAS DEL OLMO que Miguel Hernández “cantaba con su voz de bajo y su cantar era como si los árboles cantara. Como si un solo árbol, el árbol de una España naciente y milenaria, empezara a cantar de  nuevo sus canciones”  la voz de Miguel era olivo, encina, limonero, naranjo, y sobre todo higuera, la higuera de la calle de San JUAN, dicen que las monjas Clarisas escuchaban a la hora de maitines, la voz del poeta, pero Miguel Hernandez no estaba en Orihuela, el canto emergía entre las hojas de la higuera, ascendía por las laderas  del monte San MIGUEL, se oían los versos del  poeta de aquel Huerto Mio, “ Yo, dios y adán, que lo cultivo y riego”  aquí junto la higuera del huerto pasa la vida, me han contado que en las noche de   luna llena a finales de MARZO  entre las  hojas de la higuera de la casa se escucha un canto “ para la libertad sangro lucho pervivo” también se dice que a finales de OCTUBRE se escuchan los versos “ carne de yugo a nacido más humillada que bella” no se si la voz de MIGUEL HERNANDEZ era de bajo o de tenor, solo sé que era y será por siempre la voz de un pueblo  que  grita dejarme la “ la esperanza”. 

 MIGUEL HERNANDEZ (EL CANTO DE LA HIGUERA)  (1)


Octavio Paz público  en su libro LAS PERAS DEL OLMO  un recuerdo a Miguel Hernandez en un artículo  titulado Recoger esa Voz,   este pequeño homenaje a Miguel escrito en modo de  necrológica, es apenas un folio, en el que hace un esbozo mínimo de sus encuentros con el poeta durante la guerra civil, Octavio PAZ y Miguel Hernandez se conocieron en Valencia en el congreso de intelectuales y artistas  para la defensa de la cultura,  fueron pocos días pero muy intensos, la convivencia que tuvieron los dos poetas esos días de julio de 1937 , años después  en la revista las “ letras “ en México Octavio PAZ escribía MIGUEL HERNANEZ el poeta  que tenía “la cabeza casi rapada y usaba pantalones de pana y  alpargatas” aquella descripción de como vestía el poeta a veces sonaba más que un alago, a un menosprecio, de esas envidias de los mediocres dio buena cuenta Elena Garro en su libro MEMORIAS DE ESPAÑA 1937.

 Juan José Millas maestro de la vida.


Escritura y pánico, magnífico artículo de Millas hoy en la prensa, una te reivindicación al oficio de escribir.
El escritor del  bolígrafo " hay días en que la tinta se desliza con la suavidad de la Seda"
Si Jesucristo me dijera, en vez de "deja lo todo y sígueme" " abandona el bolígrafo y sígueme" no dudaría un instante en ir tras el porque alguien que conoce la importancia de un bolígrafo tiene que ser por fuerza el hijo de Dios