domingo, 3 de mayo de 2026

 Los alcauciles de Plato, 
con los recuerdos de Madre.


La lluvia de mayo resbala por " las uñas" de los alcauciles del huerto de Plauto, la primavera se moja con el agua suave de una nube caprichosa que hace terapia en el cielo del Perigall, hoy tocaba hacer Barraca para los tomates que se nos van, como se marchan los días, volando.
Tocaba quitar los chupones que agrandan la planta y empequeñece el fruto, el huerto de verano comienza a emerger la lluvia fina se derrama, por las alevines hojas, de los pimientos de Padrón, de los pimientos Italianos, de los tomates valencianos, de las patatas Brasileñas, las berenjenas de Almagro absorben la humedad de todo el secano de la Mancha. 
Los alcauciles me llevaron a mi infancia en el Sur a las murallas de Baeza que verdeaban en Primavera, con las alas de las plantas árabes que aún permanecen en la ciudad perdida, hoy día de la madre recuerdo a la maestra de las flores cociendo los alcauciles con el Laurel de la huerta de Serafín, las islas de aceite en el agua verde,  el olor a vinagre de Jerez que nos embriagaban,  nos abrían los sentidos,  el paladar infantil que despertaba a los sabores del  Sur que me acompañaran de por vida.
Hoy la lluvia de Plauto se aluniza en la tierra los planetas giran alrededor de Plauto Marte se derrama en las noches de Mayo sobre las hojas de sandías injertadas con cala bacines argentinos, los recuerdos se pasean se pasean por la tierra mojada del huerto de Plauto en el día de la madre.

 LA ARQUILLA DE MADERA DE MADRE

 

Abrir una "arquilla" de madera de los papeles de "pobre"  que heredé de madre,encontré este certificado,cierro los ojos y camino de la mano de mi madre,que seguro que no me me contó que íbamos al practicante para que me pinchará,yo era de los que lloraba,mi madre no paraba de decir Joselito que los hombres no lloran y tú ya eres casi un hombre,tenía apenas ocho añitos y un pánico a las agujas,aún hoy soy de los que giran la cabeza para no ver cómo me sacan sangre,si madre sigo siendo un cobarde,hay cosas que uno no supera nunca,y que curioso que grande es la memoria,hace a penas unos meses  yo colocaba la vía que caía de los brazos de mi padre,la imagen está en mi retina y en mi corazón,ese día le hice una promesa a mi padre que hace muy poco se fue con mi madre,le dije que no volvería la cabeza cuándo me saquen sangre,que será está semana para analizar unas pocas pequeñas goteras que ando surgido en este cuerpo cobarde.
No sé si cumpliré esa mínima promesa,no soy muy cumplidor de promesas lo confieso,ya os contaré mientras tanto la memoria sigue en marcha, mis padres son los protagonistas.

jueves, 30 de abril de 2026

 Elche parada y fonda de una senda poética


Un año más la ciudad de Elche nos abrió sus puertas, la Senda del poeta Miguel Hernández siempre nos regala magníficos territorios, Miguel Hernández que su único premio poético que le otorgaron fue en la ciudad de las palmeras en la noble ciudad de Elche, hoy teníamos una cita en la torre de la Calahorra en el palacio, llevamos muchos años queriendo visitar esta torre convertida en  palacio ahora museo, propiedad del ayuntamiento aquí vivió el Almudin de la ciudad, y aquí estuvo la logia Masónica 149, en el suelo y en los techos nos vigilan  símbolos masónicos, sus dependencias museísticas albergan en este momento obras de Sorolla, Antonio Muñoz Degrain, Cecilio Plat, y gran parte de la obra del Pintor Pedro Ybarra Ruíz un hombre del renacimiento de la ciudad de Elche, arqueólogo. Investigador escritor y pintor, aquí en este museo está parte de su obra.
Por las salas de esta casa por sus cocina, en sus distintos rincones se encuentra la grandeza cultural de una ciudad de una belleza extraordinaria,caminar una mañana de Abril por la ciudad de Elche es un acto poético, la dulce brisa, y el aleteo del palmerar embriagan de poesía nuestras vidas, tomar una cerveza en el mercado nuevo  junto al río Vinalopo, escuchar el canto de los árboles, las voces de las palmeras de los jazmines de las higueras cantando, por qué como decía Miguel Hernández los árboles también canta, hoy hemos escuchado como canta la ciudad de Elche fue un lujo vivirlo.

Lectura en ZAIDIA 

HURACÁN DE VERSOS

 Hay veces en que el alma
 se quiebra como un vaso
Francisco Brines

Para Felicidad Blanc

Espejo de sombras
que agita los recuerdos
en un mar de angustia.

Mujer desolada, de cabello cano
madre de la rosa enferma.

 Hierva joven, recién nacida siempre.

Mujer de luz y sombra,
muchacha de bosques prohibidos,
que deambuló sola 
en las colinas de la soledad.

 Mujer de frutos dulces
que la vida volvió amarga.

 Hija de un tiempo, dé guerra
que destilaba, heridas eternas
en su cuerpo. de plata.

Para ti siempre 
ventanas abiertas
 a la esperanza.

Tu eres casa sin sueño, 
donde regresan siempre
las sombras y tus retoños.

Rosa plateada de melancolía,
mujer de caricias frescas,  
de besos que ardieron en el fuego
de la ausencia.

Cuerpo materno que amo,
Y sufrió sus frutos
 sin un lamento.

Se llamaba Felicidad
 maestra del dolor.
Víctima del desencanto,
saldo su memoria
en un espejo de sombras y olvido.




 La Senda del poeta 2026


Ayer cerramos la Senda del poeta Miguel Hernández como siempre lo hacemos, en el cementerio de Alicante un puñado de Hernandianos y Hernandianas nos abrazamos con el y reivindicamos su figura en pie de Paz, este año el abrazo fue muy especial lo hicimos con un ilustre Hernandiano Paco Esteve que se nos fue por la Senda de los "hortelanos"para no marcharse jamás, abrazados lloramos, cantamos, leímos a Miguel Hernández y sentimos su amor, su compromiso en nuestros corazones, solo por amor vuelan los corazones como los pájaros libres, hay muchos nombres para citar, pero hoy abrazo a todos y todas con Adolfo Celdran el sabio cantautor que ayer nos volvió emocionar caminando por el territorio infinito de Miguel Hernández,  con una resaca de emociones y con toda la esperanza que nos dejó Miguel Hernández, os invitamos a la Senda del año que viene, hasta siempre.

 26 años sin Buero Vallejo
Un día de Abril se nos fue El dramaturgo Buero Vallejo, leyenda del teatro español una vida dedicada al teatro, Burro Vallejo vivió la guerra civil en el hospital de Benicasim donde conoció al poeta Miguel  Hernández, terminada la guerra estuvo preso en el campo de concentración de Soneja (Castellón) después estuvo en la cárcel de donde volvió a encontrarse con el poeta de Orihuela Miguel Hernández, al que dibujo de una manera fantástica, Buero paso ocho meses en la cárcel de Torrijos donde estuvieron encerrados bastantes escritores entre otros Eduardo de Guzmán, su relación con Miguel Hernández en la cárcel le marco,el poeta de Orihuela estuvo presente en su vida, su reconocimiento fue constante, historia de una escalera marcó un antes y despues en el mundo del teatro contemporáneo. 
El 29 de abril de 2000 murió Antonio Buero Vallejo dramaturgo, ganador del Premio Lope de Vega en 1949 y del Premio Cervantes en 1986, cuyas líneas maestras obedecieron al propósito explícito de lograr una síntesis de dos estilos que, en sí mismos, son antagónicos, el realismo y el simbolismo, y que a lo largo de su producción se pueden ver integrados en armonía.
Nacido en Guadalajara en 1916. Su padre era un militar gaditano que enseñaba Cálculo en la Academia de Ingenieros de Guadalajara. Toda su infancia la pasó en la Alcarria, salvo dos años (1927-1929) que vivió en Larache (Marruecos español), donde había sido destinado su padre. Se aficionó a la lectura en la gran biblioteca paterna y también a la música y a la pintura: desde los cuatro años dibujó incansablemente. Su padre lo llevaba habitualmente al teatro y a los nueve años ya dirigía representaciones en un teatrillo de juguete. Estudió Bachillerato en Guadalajara y se despertó su interés por las cuestiones filosóficas, científicas y sociales. En 1932 recibió un premio literario para alumnos de enseñanzas medias. En 1934, la familia se trasladó a Madrid, donde ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, alternando las clases con su asistencia al teatro y la lectura.
Al comenzar la Guerra Civil quiso alistarse como voluntario, pero su padre se lo impidió. Este, militar, fue detenido y fusilado por los republicanos en diciembre de 1936. En 1937 fue llamado a filas, luchando durante la Guerra Civil en el bando republicano. Tras terminar la guerra, permaneció varios años en la cárcel franquista, donde coincidió con Miguel Hernández. En 1949 se dio a conocer (y obtuvo ya el premio Lope de Vega) con Historia de una escalera, que trata de las aspiraciones y frustraciones de los inquilinos de una casa de vecinos del viejo Madrid. La obra causó impacto por su realismo y su contenido social.
En sus primeras obras, Buero Vallejo se propuso desvelar la angustia y soledad en las que se debate la existencia humana, casi siempre en condiciones mediocres, cuando no hostiles. Representativas de esta primera tendencia son la citada Historia de una escalera y Palabras en la arena, ambas de 1949.
En la etapa posterior, particularmente vasta, el autor muestra una tendencia al mito, la leyenda y la fábula, en obras como En la ardiente oscuridad (1950), La tejedora de sueños (1952), Madrugada (1953), Hoy es fiesta (1956), Las cartas boca abajo (1957), La doble historia del doctor Valmy (1964), El tragaluz (1967), Llegada de los dioses (1971), La fundación (1974), Caimán (1981), Diálogo secreto (1984), Lázaro en el laberinto (1986) y Música cercana (1989).
Una poderosa tendencia que anima su teatro es incorporar, convenientemente retocadas, corrientes antiguas del teatro español que han sido desdeñadas. Otro de los ejes de su dramaturgia es la preocupación por la realidad española y el intento de propiciar una reflexión apasionada y serena, rigurosa pero abierta, que abra la conciencia civil al espejo de la historia.
Siguiendo esta línea de interpretación, el crítico Rodríguez Puértolas, al referirse a Las Meninas (1960), ha escrito: "Buero obliga (...) a los espectadores y lectores a entrar, violentamente casi, a través del espejo (...) en el espíritu y los problemas del siglo XVII, pero al propio tiempo, esos espectadores y lectores, como el mismo autor, pertenecen a la España del siglo XX. Los dos mundos, no tan distantes como podría suponerse, se unen así ante la pintura-símbolo". El suyo resulta de este modo un valioso instrumento en la tarea de desbrozar las líneas que unen el pasado con el presente.
Mediante el recurso al simbolismo y a la reflexión histórica, el autor esquivó de paso los rigores de la censura bajo el régimen de Francisco Franco y pudo ver estrenadas sus obras con relativa normalidad. En todo caso, el "posibilismo" defendido y practicado por Buero Vallejo provocó en los años sesenta una áspera polémica con Alfonso Sastre.
Pero no se puede afirmar que los problemas políticos de España no sean abordados en su teatro: por ejemplo, en El tragaluz, donde unos investigadores del siglo XXII reconstruyen con reflectores (procedimiento distanciador con ecos de Bertolt Brecht) los pensamientos y la actuación de una familia española en la posguerra; y en La doble historia del doctor Valmy (1968), estrenada en Inglaterra y prohibida por la censura española hasta 1976, que trata el tema de la tortura y la inconsciencia de los torturadores.
El concierto de San Ovidio (1962) y El sueño de la razón (1970) son otras obras que hablan de esa preocupación por desvelar enigmas que cubren momentos cruciales de la historia española. Buero Vallejo, que luchó contra toda clase de adversidades (particularmente contra la censura) y que nunca abdicó de sus ideas ni de una actitud ética de compromiso con los más débiles, recibió numerosos homenajes a lo largo de su vida. El mundo oficial se rindió ante su talento, y le concedió el Premio Nacional de Teatro (1980) y el Cervantes (1986). Fue también galardonado con el Premio Nacional de las Letras (1996) y con el Premio Max Honorífico (1999).

lunes, 20 de abril de 2026

 El huerto de Plauto
Reencuentro con la tierra.


Después de un mes sin estar en el huerto, cerramos el huerto de invierno en Marzo, un invierno tropical de casi de secano, dejamos la tierra descansar mi padre siempre decía, - Joselito la tierra tiene que descansar necesita oxígeno y reponer fuerzas necesita, las ortigas y a los jamargos, respirar, mí padre que no paraba nunca, siempre decia el labrador el hortelano son los esclavos de la tierra, el nunca se alejaba de su tierra, nunca viajó a ningún lugar, cuando salia de su casa era por algún motivo mayor, la muerte de sus seres queridos y poco mas, mi Madre renegaba y le pedía siempre a mi padre un viaje, fue la época en que empezaron los viajes del IMSERSO mí madre escuchaba a sus vecinas que contaban las maravillas y sentía envidia al final resignada " decía mí marido no puede abandonar el huerto" ella quería ir al norte ver las montañas verdes,  las  vacas pastando en sus laderas en libertad, ella era del secano mas duro y amaba el verde que solo lo vio en tv.
Hoy he vuelto pará preparar el huerto de verano, he abonado la tierra con estiércol de caballos y dispuesto a pasar la " mula mecánica" como recuerdo a mi padre el nunca tuvo una herramienta mecánica, la tierra la trabajo siempre con la azada o con el arado "romano" todo a pulmón.
Siempre que inició el ritual de la nueva cosecha me acuerdo de mis padres, el estiércol las, nuevas semillas, siento la emoción que sentían ellos, para mí es como un nuevo trimestre mejor dicho semestre, está mañana recogí las fresas que le encantaban a mí madre, ella siempre me decía,- Joselito si alguna vez tienes un huerto planta fresas, sus flores son preciosas y su fruto buenísimo, cuantos recuerdos en un día como hoy de inicio de cosecha, si es cierto los recuerdos me agrandan la vida.
Hoy recojo las semillas con la gata Negri de testigo, su paz me dará buena cosecha.