Mujeres creadoras del 27
Federica Montseny
La victoria.
El año que viene es el centenario de la generación del 27 se cumplen cien años de esa generación de plata, así la denominó sabiamente el extraordinario profesor José Carlos Mainer, a comenzado una campaña para revindicar esa generación de creadores y creadoras de esa fantástica generación, seguro estoy que el 27 será un año para volver a revindicar a los creadores de esa generación Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Salinas, Aleixandre, Cernida etc.
Ahora me gustaría revindicar las creadoras de esa generación María Teresa León, Rosa Chacel, Maruja Mallo, María Zambrano, Carmen Conde, etc, en esa generación yo incluyo como creadoras, a las mujeres libertarias que siempre estuvieron marginadas, mujeres de una valía extraordinaria no solo por su compromiso social y político, sino por su obra creadora, en Valencia tuvimos a la poeta Lucia Sánchez Saornil, entre otras hoy os quiero recomendar la obra de Federica Montseny en especial su novela la Victoria escrita cuando ella apenas tenía veinte años, una novela publicada en 1925, que ahora se a vuelto a editar, de una manera magnífica, releyendo la novela me encuentro con una escritora de gran altura con Montseny con apenas veinte años maneja los tiempos de la novela de una manera extraordinaria los diálogos de los personajes, con una carga teatral extraordinaria la Victoria es una novela que cien años después de su edición sigue plenamente viva, Federica Montseny siempre reivindicó sus lecturas como la gran escuela para para su vocación de escritora, autores como Blasco Ibáñez Víctor Hugo, entre otros muchos fueron una gran herramienta para la formación de esta magnífica creadora del 27 que hoy reivindicamos, os dejó una extensa crónica, de la novela merece la pena volver a leer a Federica Montseny.
La victoria es, en realidad, la primera de las tres novelas que salieron de su pluma, escrita en un periodo de su vida en el que aún no es la líder social y política, cuya imagen y gesto todos guardamos en nuestra memoria. Obra “de juventud”, afirma la propia autora: novela de tesis decididamente confrontativa y dialogal (como señala Cruz-Cámara), resulta esencial para el conocimiento de la visión que Federica Montseny poseía sobre el tema central que trata esta novela: la construcción y la naturaleza de la ‘nueva mujer’, concepto semejante, en algunos aspectos, al de ‘mujer moderna’, que tan en boga estaba en la época, aunque no exactamente equivalente; una mujer libre e independiente, absoluta dueña de su vida y de su destino, que nada tiene que ver con ese ‘ángel del hogar’ que la cultura patriarcal y las costumbres arrastradas de siglos han incrustado, transversalmente, más allá de las clases sociales, en el subconsciente colectivo. Y, más concretamente, las dificultades que esa ‘nueva mujer’, volcada irremediablemente al futuro (que sería nuestro presente), debe afrontar a la hora de encontrarse con el amor (ese sentimiento, más allá del instinto, extremadamente idealizado por la autora –y algo pequeño burgués, por qué no decirlo–, que Clara, la protagonista, alter ego de la propia Federica Montseny, tiene en su mente y ha asumido como rector de su propia vida).
Aunque, en realidad, el verdadero quid de la cuestión radicaría –más que en el sentimiento mismo– en las dificultades, casi imposibilidad, de encontrar un compañero con quien compartirlo, es decir, un ‘nuevo hombre’, tan libre e independiente y dueño de su destino, tan volcado, también, al futuro, como Clara; un ‘hombre moderno’, valga la imagen, que acepte compartir, de igual a igual (ni dueño y ni siervo, solo compañero: y, aquí, está la clave), esa misma independencia y esa misma libertad sin restricciones.
Por lo que el conflicto que da vida a la trama de La victoria, el auténtico problema que trata de dilucidarse, es que para la ‘nueva mujer’ –cuyo ideal encarna Clara, la protagonista, como queda dicho– no existe aún, en ese momento histórico, los años veinte y treinta del pasado siglo, un ‘hombre nuevo’ que pueda compartir su vida, su amor entre iguales y la libre determinación de sus destinos.
Ni Roberto Montblanch (obrero, líder propagandista libertario, maestro, primero, y compañero, luego, en el ateneo anarquista de la ciudad, que se entiende que es la Barcelona de la época), a través del cual, Clara, mujer de clase media, conecta con el mundo del trabajo manual; ni el cínico, elegante e inteligente Emilio Lucerna (periodista, vividor y diletante, encaprichado de ella); ni el caballeroso –al modo medieval– Fernando Oswald (exitoso novelista del amor y de la exaltación de la mujer ideal, como musa y diosa adorable); ninguno de ellos son ese ‘hombre nuevo’ con el que la protagonista pueda compartir su vida, sus sentimientos y sus ideas acerca del mundo y de lo que es ella, ya, y que debería ser la mujer liberada del futuro; así como su incansable actividad social, política y propagandística, propia de una líder libertaria.
La radicalidad insobornable, a la hora de afirmar su independencia, así como el absoluto dominio de su voluntad sobre sus naturales instintos e inclinaciones, la renuncia a los sinceros enamoramientos de Roberto Montblanch y de Fernando Oswald, hacia los que ella misma se ha sentido inclinada, que constituye el eje central sobre el que se levanta la trama y que suponen sendas durísimas experiencias personales, pone a prueba, una y otra vez, su voluntad de total independencia y la fuerza de sus convicciones más íntimas, lo que hace aún más heroica la pírrica victoria final sobre esas naturales inclinaciones, frutos del instinto que arraiga en la especie.
La decisión final de Clara, que el lector y las lectoras de esta novela (imprescindible aún, completamente actual, cien años después de su publicación) deben descubrir, con su lectura, nos lleva con rotunda claridad, valga el juego de palabras (como verán esas mismas lectoras y lectores), a la disyuntiva a la que la propia Federica Montseny, como ‘mujer moderna’ y ‘mujer nueva’, se habría visto abocada en cuanto escritora, líder y propagandista libertaria en la España de su época; y, también, seguramente, a su propia lucha interior y a sus propias contradicciones como militante libertaria, ante la ausencia de ‘hombres nuevos’ en su entorno personal, social y político, con quienes poder compartir sus sentimientos más íntimos.
Una vez concluida su lectura, este hombre de este tiempo, que reseña, aquí y ahora, esta novela, a cien años vista de su publicación, lector atento de este extraordinario texto, se hace –me hago– una pregunta inquietante: al cabo de estos cien años, en este tiempo en el que cientos de miles de Claras, de ‘mujeres nuevas’, pueblan la realidad social, política y cultural, en todas las clases sociales.
Y una cosa final, paradójica y sorpresiva, que pretende hurgar, un poco más, en la curiosidad de las lectoras y de los lectores que han llegado hasta aquí: ni Clara, la protagonista de La victoria, ni Federica Montseny, autora de la novela, eran feministas, en realidad, rechazaban frontalmente el feminismo. Si quieren entender por qué, tendrán que leer la novela y el excelente estudio crítico previo, que presenta y explica esta obra crucial, de su editora Carolina Fernández Cordero. Ver menos
La poesía es un arma cargada de futuro
lunes, 25 de mayo de 2026
lunes, 18 de mayo de 2026
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MUCHAS GRACIAS POR LEERNOS.
Blasco Ibáñez, Sempere y Prometo,
Carmen de Burgos traductora.
En 1903 Carmen de Burgos pide a Blasco Ibáñez si puede publicar en la editorial de Sempere el tratado que escribio el psiquiatra alemán, Paul Julius Moebius en 1900 un tratado que degradaba a la mujer, bajo una teoría delirante de la Frenología creada por otro alemán, Franz Joseph Gaal, bajo el título " la inferioridad mental de la mujer" este controvertido estudió, delirante diría yo tubo muchos seguidores en Europa sobre todo hombres claro está, le agradezco a la escritora Eva Cosculluela que en su extraordinario libro recién publicado (El club de las Modernas) profundizará y denunciará, esa teorías reaccionarias hacia el mundo de la mujer.
Esas ideas reaccionarias seguro que indignaron a Carmen de Burgos y pidió a la editorial Valenciana Sempere hacer la traducción de ese delirante estudio, ella traduce el libro al castellano, de una manera muy sutil, respondiendo una por una las teorías delirantes del psiquiatra Moebius, a lo del cerebro pequeño de la mujer responde Carmen de Burgos "el cerebro de Voltaire es uno de los más pequeños que se conocen y basta para contener un mundo".
Carmen de Burgos como os decía rebate punto por punto en esa traducción las perversas aseveraciones, de Moebius en 1904 se edito ese libro en la editorial Valenciana Sempere sin duda con el respaldo de Vicente Blasco Ibáñez podría hablar del compromiso de Carmen de Burgos pero estás palabras son para reconocer el papel de los editores Valencianos que en esos años apostaron por un compromiso hacia la mujer, me encanta Carmen de Burgos por su compromiso por su aptitud ética en la vida, por su literatura y como en este caso por la traducción.
Hablando de fútbol,
Con mi padre.
Hace ya casi tres años que mi padre se fue,el era un jornalero de la vida nació y vivió en el Sur hasta qué el hambre y la falta de futuro de sus hijos le empujaron a la ciudad de los sueños Valencia,el ahora está en las faldas de Magina cerca del cortijo el Pelotoso dónde pasó parte de su vida, cortando pestugas a los guerreros del aceite.
Mi padre era un futbolero como yo apasionados del fútbol,cuando yo era niño los domingos lo esperaba en el escalón de piedra de mi casa, el volvía fatigado de labrar la tierra, pero ningún domingo estaba cansado cada quince días el Baeza club de futbol jugaba en casa y esos domingos era mágicos el subía las cuestas del camino de las tres Fuentes a lomos de la vieja yegua,yo lo contemplaba desde la Cruz Baqueta cuando lo veía corría hasta mi casa de la calle San Ildefonso y le anunciaba a mi madre que mi padre ya estaba llegando,ella preparaba la camisa blanca la única que el tenía, la que llevo el día de su boda,y los pantalones de pana color albero,ella todo lo dejaba cuidadosamente en una sillita de nea,junto a un barreño de agua templada.
Ella preparaba la ropa de limpio,la ropa de ir al fútbol,lo sallos de domingo, la ropa de ir al fútbol.
Luego apresurado mi padre me cogía de la mano y me llevaba al fútbol los dos en silencio llegamos al campo las banderas de los equipos sobre el muro encalado de cal me impresionaban,hoy lo recuerdo la bandera del Baeza ondeando cerca de las eras dónde yo corría detrás de una pelota de "piedra".
Hoy lo recuerdo y hablo con mi padre de fútbol le cuento la ética que yo enseñé a los niños que entrene,aquellas normas básicas que no están escritas en ningún sitio como la de partir del quinto gol no se celebra ningún gol,aquella norma de no humillarse a tu rival,la de saludar siempre a tu oponente al iniciar el juego,y al finalizar el partido,normas éticas que aprendí solo como un autodidacta del balón.
Hoy le contaba a mí padre qué la semana pasada me sentí humillado por un jugador profesional, que celebraba el sexto gol contra
mi equipo,no me duele por qué lo hiziera contra mi equipo,sino por qué se saltarán las normas éticas que enseñamos a los niños,las normas de respetar al rival.
Hoy mientras laboraba mi huerto,mientras aireaba la tierra conversaba con mi padre de fútbol y le contaba las aventuras de un extremo reconvertido en un lateral,y le hablaba de aquellas botas que estrene en el césped de Benimar,aquel día que jugué contra el Barcelona juvenil y que me tocó marcar al "lobo Carrasco" mi padre como yo amaba el fútbol era del Betis,pero sobre todo amaba el fútbol,yo sigo hablando con el de fútbol el a la sombra de un olivo en Magina yo bajo una higuera del camino de los Serranos,juntos compartimos pasiones futboleras como cuando íbamos juntos al campo del Baeza que yo recuerdo como el campo de la victoria,no sé cómo se llama el campo de fútbol de Baeza ahora,pero si recuerdo cómo era su escudo y su bandera,lo recuerdo como recuerdo ahora a mí padre engalanado un domingo para llevarme al fútbol.
Valeria romana, ciudad Única.
Salimos temprano de Valencia nos esperaba un largo día de emociones culturales, caminar por una ciudad romana siempre me lleva al Sur y especialmente a mí cercana ciudad romana de Castulo, está vez teníamos una cita en Valeria la ciudad Romana de la Mancha situada a 30 kilómetros de la ciudad de Cuenca, este domingo teníamos una cita con Andrés el joven guía a quien por teléfono antes de salir de Valencia,preguntamos que daban lluvias si suspendimos la visitá Andrés me dijo si llueve aremos la visita con paraguas, no me quedaron escusas a las 11 de la mañana yo estaba en la puerta del centro de interpretación de Valeria, Andrés el guía me preguntó tu eres el de la lluvia de esta mañana yo claro con vergüenza el domingo era luminoso, nos saludamos, comenzamos la visitá subiendo la colina a lo lejos el sol se derramaba por las venas de la hoz del río Gritos, en el punto donde el Zahorra se funde con el Gritos. El cerro de Catalina nos mira a lo lejos, está ciudad construida por el consul Cayo Valeria Flaco, está tierra fue lugar para celtíberos, iberos y los Olcaces, está ciudad construida entre el 93 y el 82 antes de Cristo que el emperador Augusto otorgó la condición de ciudad, el paisaje es fantástico con las lluvias de este invierno los distintos colores de verde gobiernan la ciudad de Valeria, a lo lejos veo un rebaño de ovejas y pregunto al guía estás ovejas que hacen Andrés se sonríe están trabajando, son la mejor limpieza para esta ciudad y tienen un ascenso controlado, paseamos por la plaza del foro, por las cisternas, el ninfeo, la casa de Adobe, este lugar enorme donde hay a penas escavado un 10 por ciento de todo lo que fue la ciudad de Valeria, en este lugar los veranos vienen los arqueólogos voluntariamente, incluso pagando a temperatura de 40 grados, Andrés que aparte de Guía Arqueólogo me cuenta emocionado el día que descubrió el primer friso, me dice que muchas noches sigue soñando con ese momento, agradezco su paciencia conmigo, le pregunté por todo, al despedirnos me dijo vaya interrogatorio mes has hecho le pedí disculpas, padre por las calles de Valeria y pregunté a los vecinas que tal se vive aquí, me dieron un bien con una sonrisa, me despedí de Valeria está ciudad romana única que tiene 70 habitantes nos vamos cargados de respuestas, nos esperan unas migas encargadas en la ciudad Única de Cuenca junto a la catedral.
A la vuelta nos sorprendió una gran tormenta de granizó Valencia nos recibió con un gran arco iris, es buena la vida
lunes, 11 de mayo de 2026
DIARIO DE MAYO
Cuando la soledad, no buscada aparece en el ser humano, cuando se rompe la rutina, de los que fuimos carne de yugo, que en mi generación fueron muchos, las personas tendemos a que nos organicen la vida y aunque no nos gusta por que por encima de todo esta nuestra ‘libertad’ nos acomodamos fácil y nuestra zona de confort la insertamos en nuestras vidas, tanto que hecha raíces, es difícil movilizarnos, y siempre encontramos mil escusas de cualquier tipo ‘’para que voy a ir si siempre estamos los mismos`` y además luego no sirve para nada, ‘’ para que, para que y para que ‘.
EL capitalismo encontró la herramienta perfecta para desmovilizarnos, la zona de confort, y algunas estrategias más, que ya eran muy viejas como criminalizar al sindicalista, cargarse el asociacionismo, decir que sindicarse no sirve para nada, sacar una ley mordaza para criminalizar todos los movimientos sociales, que la población civil no se mueva es el objetivo fundamental del capital, en tiempos de grandes movilizaciones se reventaban manifestaciones con infiltrados de la policía, se les desprestigiaba como seres humano, y mil estrategia para que la población no saliera a la calle revindicando sus derechos, y sin embargo la gente comprometida seguían saliendo a la calle, ahora nos quejamos tod@s la gente no se mueve.
En la zona de confort se está muy se está muy calentito, solemos tener un buen sofá , una nevera con casi de todo, y una caja tonta que le llamamos televisión, y que tod@s sabemos que es tele basura, y que ni siquiera es una caja ´´ que diría mi madre si viese mi televisión de plasma, lo primero que haría seria ver la parte de detrás a ver si entraba el circo que es la tv``mi madre ya no esta conmigo es verdad que ella me inculco un miedo de postguerra, el miedo que el Franquismo a base de aniquilar un pueblo con uno de los más terribles genocidios.
Los tiempos han cambiado, hoy escuchaba yo en la radio que esta tarde hay manifestación pidiendo unas educación publica de calidad, le preguntaba a mi compañero de tertulia, vendrás no me dijo ni que si ni que no, solo comento hay futbol, claro me acorde de los tiempos del franquismo futbol toros y ole, cada día que nos movilizamos grandes eventos.
Si, las movilizaciones no tienen éxito, la zona de confort es muy grande el capitalismo ya se encarga de que en la zona de confort no falte de nada, pero que no se nos olvide que al capitalismo feroz que sufrimos este momento no la arrancaremos ninguno de nuestros derechos sin movilizaciones, y aún movilizándonos no será fácil así que a callejear a tomar las calles que decía el poeta, las calles que son nuestras
Mayo de patios y agua (promesa cumplida)
En un año pleno de lluvias el Sur, lo agradece, Mayo florido en los patios renacentistas, los
petalos descuelgan sus alas, los sentidos abren sus ventanas, emerge el canto los ojos se embriagan de colores, la piel se eriza en un contexto de ternura, hoy de vuelta por tierras del Quijote, siento una tormenta de emociones con mi cuerpo cansado, recuerdo a mí madre la maestra de las flores que nunca estuvo en los patios de Córdoba a la que le prometí llevar, y la vida no lo permitió, mi padre durante toda su vida contaba la belleza de esta tierra de esta ciudad de Córdoba, el hizo la mili en el Cerro Muriano, hoy deguste unos caracoles "chicos" a su salud en el kiosco de la avenida de Cádiz la presencia de la maestra de las flores y del labrador de mas aire fue continua, ahora vuelvo por tierras de la Mancha con un sentimiento, con una nostalgia prematura, prometo volver si la vida me lo permite, gracias a la vida.