DIARIO DE UM POETA ‘’REPOSADO’’ 9 DE MAYO 2019.
Cuando uno se hace viejo, desarrolla determinadas manías que
seguro fue almacenando en su memoria durante años, en un rincón del cerebro
seguro que con mucho polvo, están todos los mundos y las manías, conductas para
todos los estados de la vida, nos volvemos como niños dicen y ojala fuera
cierto y seamos niños eternamente.
Hoy quiero sacar del granero, de la alacena de mi memoria,
mi extrañas manías para buscar los lugares donde leer poesía novela, cada
escritor tiene para mí un lugar distinto, algunos los leo, en mi sillón
favorito otros tumbado en el viejo sofá ,algunos en mi casa del mar, alguna vez
en la cama no es mi sitio favorito el lecho, en la cama suelo leer en noches
eternas de insomnio, y e descubierto, con los años que no me duermo con la lectura
en la cama, todo lo contrario me crea mas ansiedad, y a menudo sobre todo si
duermo solo llega el alba y sigo leyendo perdido en los territorios de un
clásico, solo si llueve, duermo la banda sonora del agua cayendo en los
cristales es mi mejor somnífero.
Normalmente tengo varias lecturas a la vez muchos pájaros de
papel, con sus alas extendidas ocupando mi casa me encanta mirar sus lomos y
pasa mis dedos por su espalda.
Pero no es eso lo que quería contaros, quería relataros la
lectura de un libro extraordinario de MANUEL VILAS ,al que tuve la oportunidad
de saludar estos días en VALENCIA, un tipo de una sencillez extraordinaria,
un’’ escritor de carne y hueso’’ como a
mi me gustan un poeta, un novelista que le hubiese encanto a mi madre, que
lastima que ella y a no este conmigo le encantaría que yo le leyera capítulos
de esta extraordinaria novela, ORDESA a si se titula este libro que mana vida
por todas sus páginas.
Para leer ORDESA tenia muy claro el lugar y las horas desde
que tuve el libro en mis manos, savia en que ‘’guarida lo leería’’ os dije que
tengo manías para leer y que mis mejores
momentos los paso con libros, este en concreto solo lo pudo leer en la
habitación de mi hija que permanece huérfana desde que un día se marcho de casa
para iniciar su nueva etapa vital, yo si fuera ella no me iría nunca de casa, a
pesar de lo que decía CARMEN MARTIN GAITE en uno de sus extraordinarios libros
’’IRSE DE CASA’’.
Mi hija se fue de casa pero allí permanece su estancia los
apuntes los exámenes que ella puso algún día a sus alumnos y que seguro
alteraría el ritmo de esos jóvenes de instituto al ver las preguntas de un
examen que yo no aprobaría jamás allí se conserva un Guernica hecho por no sé
qué chicos ni de qué lugar era ese instituto, pues mi hija es una profesora
‘interina’’ y ya se sabe lo que viaja una profesora sin plaza.
Su habitación es un
lugar extraordinario para leer libros que van directamente al corazón, entra el
sol por su ventana, y en las horas en el que el mundo labora, yo estoy en este
territorio en este libro que solo lo abro en las mañanas de luz, en su cama
nido con cojines enormes de plumas, blancos que me acogen que me siento como en
el enorme colchón de lana que tenia mi abuela, pongo una música de BACH,o
WAGNER, según este mi animo de aposentado y camino por el territorio de ORDESA
estoy casi al final del viaje y no quiero desenmascara la trama, solo quiero
recomendaros un libro plagado de desgarro y emociones.
ORDESA MANUEL VILAS.
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