Las aceitunas negras del huerto de Plauto.
Cuando iniciamos la nueva siembra acompañados la luna de cosecha, es el momento también de macerar las aceitunas del olivo del camino, el viejo olivo olvidado ya de años por sus dueños, el siempre fiel nos da su fruto, un año una cosecha fructífera, el año siguiente apenas un "tarro" de aceitunas este año el fruto maduro mucho antes, el infernal verano de un calor insoportable, hizo madurar con antelación la escasa cosecha.
Plauto sentado bajo el olivo me dice que no " ordeñe" las ramas del olivo este año, "total pa cuatro aceitunas que tiene" pero yo no le hago caso, deslizó las hojas verdes por mis manos.
Inquieto el viejo dramaturgo me dice casi renegando no hay nada más falso que la sombra de un olivo.
A hora lo veo marchar buscando una sombra más contundente con la corona de laurel en la cabeza, su sueño de ser emperador, de ser el César del huerto no se le va de la cabeza.
Yo vuelvo al surco para plantar cebollas, espinacas, acelgas, el calor sigue siendo insoportable si los días siguen siendo tan calurosos la cosecha será muy pobre el cambio climático es el que gobierna el huerto, los hortelanos estamos desconcertados que hacer, si en este país Valenciano hay dirigentes políticos que niegan una realidad palpable, ahora mientras "rajo" las aceitunas negras del huerto de Plauto escucho por la radio las danas que estos días están arrasando la Península Ibérica, la impotencia y el dolor se apodera de mi, dentro de unos días se cumple dos años de la Dana que se llevó la vida de 230 personas, dos años que el huerto de mi desapareció, ahora pienso en los hortelanos de Sedaví en la higuera ,en los olivos de mi padre qué desparecieron, en la tierra contaminada, que poco hemos aprendido.
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