Abducido y sin Cantimplora
en el huerto de Plauto
Hoy el huerto lucia toda su belleza, engalanado con sus colores imposibles, con un azul "Dariniano" en su cielo, la tierra se desperezaba empapa, de un silencio monacal, los caracoles madrugaron, las Urracas que un año más decidieron quedase en este escenario tan dulce donde el Otoño huele a primavera, las lagartijas toman el sol siempre nerviosas con su lengua angelical, el topo se fue a su oscuridad esperando cosechas nuevas, las semillas en su útero húmedo permanecen en silencio, duermen en tierra mojada,esperando su momento cíclico, crecen lentas las primeras hojitas de las espinacas, asoman sus ojos verdes sobre los surcós del huerto de Plauto.
La tierra embriagada de agua respira entre la hierba seca de un verano de fuego, el viejo espantapájaros descuelga sus extremidades sobre el oxido de la frontera, las hormigas comienzan su jornada como siempre contentas ágiles, en una fila militar, hoy más que nunca el rastrillo airea la vida con el renacer que da siempre el agua, la brisa que mueve mi sombrero. me besa con la dulzura de un bebé, los sentidos se preparan para iniciar el disfrute de la vida, pero hoy se me olvidó lo más importante el agua me vine al huerto sin agua, miré alrededor, estaba solo pregunté a Plauto donde el agua, dónde su cantimplora y negó con una sonrisa, le escuché un murmullo " no sirves para nada" murmuró, entonces recordé al poeta José Agustín Goitisolo plege mis naves, y abducido me fui a la fuente del agua gallega al camino de las tres fuentes de mí infancia, nunca más olvidaré mi cantimplora, la fuente de mi vida.
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