martes, 28 de julio de 2026

 Mañana en el museo con el Barroco 
 Antonio Palomino
El verano para mí y especialmente los domingos por las mañanas es sinónimo de paséis y museos, los museos en estos tiempos embrutecidos  donde la polarización y el insulto, el ataque al otro se ha convertido en la única herramienta que conocen nuestros gobernantes para embrutecer más si, es que se puede más, parece ser que si, que se puede aborregar y engañar al pueblo que ellos y ellas gobiernan, hoy en plena catástrofe por los incendios, en plena vorágine, todavía se oyen voces que niegan el cambio climático, triste muy triste, yo está mañana después de pasar una noche de insomnio después de ver los estragos de incendios nunca hasta hora conocidos,  yo hoy he decidido refugiarme en un lugar muy seguro, un refugio climático que me da confort y me agranda la vida.
El museo de Bellas Artes de Valencia es un paraíso un lugar donde la cultura se derrama por toda la estancia, un lugar único para las emociones para contemplar, para leer, para pasear, hoy teníamos una cita con Antonio Palomino el mes que viene se cumplen 300 años de la muerte de este Pintor, escritor, divulgador como lo llamaríamos hoy un hombre del Renacimiento que hizo de su casa el Barroco, aquí os dejo una pequeña biografía y una muestra fotográfica de la exposición recién inaugurada.
Antonio Palomino

 
(Bujalance, Córdoba, 1655-Madrid, 1726). Pintor y tratadista español. Formado inicialmente en Córdoba bajo la dirección de Juan de Valdés Leal al mismo tiempo que estudiaba humanidades. Con la protección de Juan de Alfaro, discípulo de Velázquez, que se encontraba trabajando en la corte madrileña, en 1678 viajó a Madrid. Allí fue introducido en el círculo de Juan Carreño de Miranda y Claudio Coello, quienes le facilitaron el contacto con las colecciones reales y le dieron la oportunidad de colaborar en algunas obras, como la decoración del cuarto de la reina María Luisa de Orleans, primera esposa de Carlos II, y la galería del cierzo, ambas del Real Alcázar. Estos trabajos le permitieron obtener el título de pintor del rey en 1688. La llegada de Luca Giordano a Madrid en 1692 le hizo interesarse en el aprendizaje de la técnica del fresco, llegando a convertirse en uno de los más importantes fresquistas españoles de la segunda mitad del siglo XVII. Colaboró en la preparación de las bóvedas de El Escorial y las del antiguo oratorio del Ayuntamiento de Madrid. Entre 1697 y 1701 trabajó en Valencia, pintando las bóvedas de la iglesia de los Santos Juanes y de la basílica de Nuestra Señora de los Desamparados. En 1705, viajó a Salamanca donde ejecutó el Triunfo de la Iglesia para el coro de la iglesia de San Esteban (in situ). Entre 1712 y 1713, pintó ocho lienzos con escenas y santos relacionados con la historia de la ciudad de Cór­doba para la capilla del cardenal ­Salazar y para el altar mayor de la ­catedral, ambos en dicha ciudad. Entre 1723 y 1725, trabajó en su última obra antes de su muerte, la decoración del sacrarium de la cartuja de El Paular. Ordenado sacerdote al quedar viudo en 1725, se le conoce más por su faceta de escritor  que de pintor Palomino constituye una fuente literaria para situar el movimiento artístico de la época. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario