sábado, 16 de agosto de 2025

 

LORQUEANDO EN NUEVA YORK 
 
FEDERICO GARCIA LORCA (TOMA 4)
 
 
Federico seguía escribiendo a sus padres, pero evitando, contar esas noticias trágicas que sus padres no desconocían recordar que la familia, tanto su padre, como su madre eran personas que vivían la actualidad, de España y en especial en ese momento la actualidad, de los estados unidos, su hijo estaba en Nueva York no lo olvidemos, una de esas cartas decía.
En una de esas cartas Federico les describe el trabajo que en ese momento le ocupaba en estados unidos, en Nueva York concretamente.
´´Escribo un libro de poemas de interpretación de NUEVA YORK que produce enorme impresión a estos amigos por su fuerza. Yo creo que todo lo mío resulta pálido al lado de estas cosas que son en cierta manera sinfónicas como el ruido y la complejidad neoyorkina``
Fijarse el tono de esa carta, a su familia y lo que contaba años más tarde (1933) Federico le contaba a Luis Méndez Domínguez, la carta a sus padres no contaba de verdad lo que vieron sus ojos, mirad cuál era la impresión de la ciudad de Lorca, que quedó casi como un trauma en su memoria.
Lorca se rebela contra la injusticia, contra los traficantes de alcohol.
´´es preciso matar al rubio vendedor de al rubio vendedor de aguardiente a todos los amigos de la manzana y la arena, y es necesario dar con los puños cerrados, a las pequeñas judías que tiemblan llena de burbujas para que el rey de Harlem cante con su muchedumbre, para que los cocodrilos duerman en largas filas bajo el amianto de la luna, ´´
Resulta más profético que nunca, que el poeta condene a los capitalistas a los yanquis a vivir bajo el amianto, hoy que conocemos que el amianto es ultra cancerígeno sería un gran castigo, sin duda para aquellos capitalistas que sometieron a la gente humilde a los negros, que los humillaron con un racismo feroz.
Federico no era un revolucionario, no era una persona dispuesta, a mandar a las masas al pueblo a las barricadas. Pero como poeta sí, su poesía era de un gran compromiso con los más débiles. y él hizo suya la lucha de los oprimidos, la bandera de los gitanos de los negros, ( recordemos ahora aquel romance a la guardia civil Española, inspirado en aquellos dos gitanos, que la Benemérita apresó como presuntos culpables de la muerte de dos guardia civiles, y que la misma guardia civil pasearon su captura, como un trofeo por toda la ciudad del Darro sus ´´presas`` descalzos brutalmente apaleados, tratados como animales salvajes sin juicio previo.
Un siete de noviembre toda Granada se hecho a la calle, a ver el espectáculo terrible y lo peor es que la muchedumbre quería linchar a los gitanos``.
Federico quedó impactado ese día de otoño en Granada, y esa rabia contenida le hacía recordar estos hechos que ahora estaba viviendo en Nueva York diez años después no eran los gitanos, si no los negros los que sufren el racismo, el Romancero resurgió en aquellas casas de Harlem, los gitanos aquí eran los negros llevados a hacer trabajos subalternos, el hombre blanco tiene enjaulado al negro ´´...tu gran rey prisionero con un traje de conserje``.
¡Ay Harlem¡¡ Ay Harlem ¡Ay Harlem ¡
¡No hay angustia comparable a tus ojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dentro del eclipse oscuro,
a tu violencia granate sordomuda en la penumbra,
a tu gran rey prisionero con un traje de conserje ¡
No es justicia e igualdad lo que Lorca quiere el poeta pide el triunfo de la naturaleza, sobre la barbarie capitalista quiere que el bosque que engulle al materialismo inútil se quede desnudo ante la barbarie, su actitud es de un anarquista consciente, que sabe de las injusticias de un gran monstruo que es Nueva York, una ciudad bajo la ley de Wall Street.
´´ no es Poeta en Nueva York un libro social, un poemario político, sino un libro profunda y silvestremente anarquista. ``


martes, 5 de agosto de 2025

 

Ventanas de la infancia  
 
 
Hoy como todos los lunes, al leer la prensan, la contraportada del periódico donde todos los lunes mi amigo Luis García Montero publica su magnífica columna, y que yo leo apresurado, los lunes que siguen siendo días raros a pesar de llevar unos años jubilado, los domingos por la tarde y los lunes son días extraños, la lectura me salva de esa ansiedad, de una rara soledad que me atrapa cuando menos me lo espero.
Hoy Luis nos dio un trabajo muy especial, proponía un ejercicio de imaginación, de memoria, nos pide que busquemos una ventana, las ventanas mas importantes de tu vida.
Mi memoria se marchó impulsivamente emocionada a mi infancia, a la ventana del internado del seminario en los días de invierno cuando el frio rasgaba los cristales, yo miraba los árboles que emergían frente al muro, las hojas azotadas por el vendaval, yo pensaba que mi madre estaba allí, mirándome a la cara, diciéndome no llores Joselito, pronto estaremos juntos, pero ella no estaba, yo recordaba los días de verano en la ventana del granero viendo la luna, y contando estrellas junto a mi hermano, podría escribir una novela de miradas de ventanas, pero yo ahora te propongo busca tu ventana, seguro que la tienes ese espacio que te hizo soñar y quizás también llorar, la vida sabe mucho de emociones, las palabras soñar y llorar van muy juntas y las dos palabras son buenas.

 

En pie de paz
Desde el huerto de Plauto 
 
 
Hoy comenzó la primera página de este mes de Agosto en la huerta, hoy viernes primero de mes, estos días son extraños en el huerto, se cierra un ciclo del huerto de verano, de un verano cada vez más precipitado con el cambio climático la tierra anda despistada.
Está semana estuve en la zona cero de la Dana por fin pude ir al cementerio de Sedaví para hablar con el labrador de más aire, mí padre fui a felicitarle, por su cumpleaños, y de paso para ver lo que quedó de su huerto de la Torre, el paisaje no era tan desolador como los meses anteriores, la tierra tiene un gran poder de recuperación, los hortelanos tienen una gran resiliencia, ellos han empezado a reconstruir los huertos sin ninguna ayuda, empezaron por salvar lo que sobrevivió de la catástrofe, las hogueras y las parras, ya lucen un verde esperanza que alegra un poco la vista sacaron con mucho dolor, todo lo que la Barrancada convirtió en basura, llegaron muchos recuerdos, pero también productos tóxicos llegados de los polígonos industriales la tierra está inservible, todo es un lodazal las acequias del agua están destrozadas, se tiene que reparar y reponer la tierra, traer tierra fértil para poder volver a sembrar nadie sabe cuando llegará esa tierra ni de donde vendrá, nadie sabe cuándo se podrá plantar en los huertos de la Torre, la Barrancada sembró de muerte los campos, se perdieron la cosecha, y lo peor se perdió la tierra.
Hoy sentado en el huerto de Plauto viendo las parras, las higueras recuerdo a mí padre que fue un niño de la guerra, que sufrió la posguerra, un labrador con mucha resiliencia, nunca se rindió.
Ahora el me acompaña mientras paso el rastrillo y aireó la tierra hoy cerré la cosecha de Verano, recogí los últimos tomates, ahora toca comenzar de nuevo, preparar la tierra para volver a sembrar en septiembre, ojalá que para esas fechas los hortelanos de La Torre tengan tierra, la tierra nos da esperanza que es lo último que se pierde me dice ahora mi padre.

 

ESTRECHANDO MEMORIA
 
 
Este lunes de agosto a punto de arder el mar como ardió París un día caluroso casi infernal,tumbado en un camastro como lo hacía mi madre sintiendo el frio de las losas de piedra del portal de mi casa, en la zona que dedicábamos al garaje ( cuando el culto al coche era la única religión que teníamos los “ parias” que salimos del franquismo, para entrar en la catedral corrupta de la Democracia) en aquel suelo que ocupaba mi seat 127 hice un estudio cuando mi familia aumentaba y los niñ@s ya estaban hartos de dormir en el sofá o en las literas que siempre me acompañaron en mi vida, las literas del internado (seis año) las de la mili y las de mi casa mi vida está presente en las alturas donde nunca concilie el sueño, solo las pesadillas me decían en cada momento quien era yo.
Yo el hijo del mulero y a la vez también el nieto de una familia de la (cascara amarga) que de esa manera los bautizo el franquismo y sus hienas fieles, a los roj@s que sobrevivieron al genocidio Franquistas.
Esta pequeña estancia que ahora me acoge en este camastro de siglos que nos devuelve la vida a los pobres aquí descaso fresquito con mi espalda en el suelo y un viejo ventilador de tres aspas, este paisaje estrecha mi memoria, esta casa modesta que hace 40 años la hice con mis manos pues yo solo tenía eso mis manos, este lugar cerca del mar que se me cae a trozos y que el Gloria me inundo este invierno, esta estancia fabricada con porlant pobre y muchas ilusiones me llevan a los sueños de ayer, a mi llanto y mis risas que flotan en el mar, esta estancia siempre está en el punto cero del naufragio, se hunde en invierno pero en verano nunca me falta el olor a Jazmín del Sur, ni la brisa marina que me hizo ser marinero en tierra, sueños que yo solo comprendo y que habitan en la orilla de la memoria secretos de la vida que nunca se terminan, hoy se marchita un amor y nos deja mudos pero mañana crecerán nuevas flores seguro.
Siempre hay naufragios y tempestades pero luego nace la aurora y los San Pedros verdes me abrazan, y vuelven los sueños que nadie entiende y que solo yo construyó como hice hace muchos años esta pequeña estancia que ahora me acoge.
Anoche como hace ya unas noches un tierno corazón que duerme en la casa de al lado me despertó, es un niño fantástico que sueña en voz alta su madre hace unos días me dijo preocupada que su niño gritaba en sueños que a veces reía pero que a menudo gritaba y otras las mayoría de veces lloraba desconsolado, la madre preocupada por mí y por el niño, por mí por si me asustaba, y por el niño que ella no podía verlo llorar en sueños,-yo la tranquilice y le dije que no se asustara que esa pesadillas infantiles las tenemos muchas personas y en especial los niños quien no tuvo alguna vez una pesadilla, que te caías al vacío o que el mar te tragaba, quien no vio roto su corazón en la infancia o en la adolescencia por sueños o pesadillas, los sueños se pierden como ahora se pierde la brisa de la tarde en el mar.
Yo también de niño lloraba, y este atardecer en la orilla de la memoria recuerdo una pesadilla la más terrible que me acompaño durante años, fue en el internado en el Sur yo gritaba amargamente desde lo alto de la litera, y llamaba a mi madre amargamente.-¿ Si se rieron de mí?, mis compañeros se rieron de mis miedos de mis palabras ” mama no me dejes aquí llévame contigo a mí casa con mi hermano” eran pesadillas infantiles pesadillas del desarraigo y el dolor que siempre nos acompaña. Acabo de ver al niño que anoche gritaba en sueños, me ha mirado y le he dado un beso porque se lo que el sufre, lo que sufre su madre, es lo mismo que sufrí yo, pesadillas que tantos padecemos, sueños que nos horrorizan y que nos acompañan de por vida, que nunca contamos por miedo a que se rían los compañeros, pero no hay más remedio que seguir porque seguir se vivir, pensar hablar llorar reír como dice la canción eso es vivir.

martes, 29 de julio de 2025

ventanas de la infancia

 

Ventanas de la infancia

 

 

Hoy como todos los lunes, al leer la prensan, la contraportada del periódico donde todos los lunes mi amigo Luis García Montero publica su magnífica columna, y que yo leo apresurado, los lunes que siguen siendo días raros a pesar de llevar unos años jubilado, los domingos por la tarde y los lunes son días extraños, la lectura me salva de esa ansiedad, de una rara soledad que me atrapa cuando menos me lo espero.

Hoy Luis nos dio un trabajo muy especial, proponía un ejercicio de imaginación, de memoria, nos pide que busquemos una ventana, las ventanas más importantes de tu vida.

Mi memoria se marchó impulsivamente emocionada a mi infancia, a la ventana del internado del seminario en los días de invierno cuando el frio rasgaba los cristales, cuando la nieve cubría el sombrero de la iglesia del seminario, entonces miraba los árboles que emergían frente al muro, las hojas azotadas por el vendaval, iluso de mi pensaba que mi madre estaba en aquel lugar, mirándome a la cara, diciéndome no llores Joselito, pronto estaremos juntos, pero ella nunca estaba, hoy recordaba los días de verano en la ventana del granero viendo la luna,  contando estrellas junto a mi hermano.

 Podría escribir una novela de miradas de ventanas, pero ahora te propongo que busques la tuya,  tu ventana, seguro que la tienes ese espacio que te hizo soñar y quizás también llorar, la vida sabe mucho de emociones, las palabras soñar, llorar van muy juntas,  las dos palabras son buenas sus contenidos nos agrandan la vida.

lunes, 28 de julio de 2025

 

Creadoras del 27 en Astorga
 
 
El verano ha sido para mí siempre la estación de la literatura, yo que fui muy poco a la escuela que a los 14 años ya trabajaba para ayudar a la economía familiar, descubrí pasados los veinte años, la literatura , la lectura la cultura las humanidades, fueron mí salvavidas a nivel intelectual y sobré todo a nivel humano, las universidades de verano los cursos de verano me dieron la posibilidad de poder aprender, me agrando la vida, recuerdo que un amigo poeta me recomendó que me matriculara en algunos de los cursos que a principios de los 80 empezaron a emerger en todo el país, le pregunté yo ha este amigo, que si el creía,  que si  me dejarían asistir a lo cursos, el me respondió que si, me sugerido que me matrícula en una universidad lejana a mi ciudad de Valencia, y  así lo hice, la primera vez que me matricule fue en los cursos de Verano del Escorial entonces la matrícula se hacía presencial, a Madrid me fui con mí tienda de campaña y un par de poemarios fui a la secretaría y rellene la matrícula,  ese primer día mentí porque puse que venía de la universidad de Valencia, yo no estuve nunca en aula alguna en la universidad de Valencia.  Yo tenía un miedo atroz por si alguien me preguntaba de qué Universidad procedía pero nadie me preguntó nada,  en el curso había poetas de toda España,  uno de los alumnos que hoy es consagrado poeta le conté la verdad le dije que yo no tenía estudios  el me contestó eso no importa, lo único que importa es que estás aquí y que vamos a pasar quince días fantástico, entonces los cursos solían durar algo más de una semana, ahora la mayoría de congresos o cursos duran cuatro días.
 
Así comenzó mi aventura con las universidades de Verano las matrículas no eran muy caras pero yo no tenía dinero ni tampoco existían becas para alguien que no tenía ni la primera enseñanza, yo hacía horas extras durante el año para poder pagarme la matrícula, y por supuesto no podía ir a hoteles, eso no me importó el magnífico camping del Escorial me acogió a mí y a mis compañeros por qué pronto hice amigos,  aquel lugar era magnífico para dormir las tres horas escasas que dormíamos, durante el día estábamos en las magníficas aulas con extraordinarios poetas, profesores, maestros de la vida, por las noches nos bebíamos el mundo, éramos jóvenes, toda la noche sin dormir pero a las 9 de la mañana en el aula para escuchar atentamente todo lo que nos mostraban aquellos sabios tan humanos, hay conocí a toda la generación del 50, algunas mujeres del 27, como Rosa Chacel y Maruja Mallo, profesores como Aranguren, Aurora Sánchez Albornoz, Ricardo Gullon Claudio Guillén, Benedetti, Nicanor Parra, toda la poesía Latino americana paso por aquellas aulas, después de aquel verano de los 80 ya no falte a ningún curso de verano en toda España en Santander, Salamanca y sobré todo en Baeza fue el gran regalo que me hizo la vida, luego sin miedo fui con credenciales de periodista, bastantes años después, grabe con mi grabadora gigante todas las conferencias, gravadora que aún conservo en cintas cromo, de casete.
Estos días en Astorga en un congreso de "creadoras del 27" he vuelto a sentir esa emoción que te da aprender, ese lujo que es conocer compañer@s nuevos, profesores, poetas, compartir aula noches fantásticas, hablando de literatura y de la vida, los años han pasado, ahora me da mucha alegría conocer a profesoras de instituto muy jóvenes muy vocacionales, sentir pasión por la poesía, por el teatro, y todo el cariño que te da la gente buena, mi grabadora diminuta digital, guarda ahora un material poético, literario extraordinario, conferencias que durante meses explorare.
 
Ahora estoy en un área de servicio, " donde solo sirven gasolina" en medio de la nada, en la Castilla vaciada esperando que me recoja un Bla bla car para llegar al mar, a Valencia acabó de terminar un congreso de escritoras del 27  me siento pleno de emociones, en cuatro días la vida se me agrandó de nuevo como hace 40 años cuando fui por primera vez a un curso de Verano, ahora ya nadie me pregunta de qué universidad vengo, pero si yo vengo de la vida de las emociones,  de la poesía de la humilde Universidad del querer aprender.

 

Santa Ana en el huerto de Plauto.
 
 
Hoy es un día especial en el huerto de Plauto después de unos días en Castilla en mi querida Astorga, con las mujeres luchadoras del 27, vuelvo a Plauto la banda sonora del huerto son los cantos se cientos de seres diminutos que viven en este paraíso.
También escucho la voz de Carmen mientras recoge en el huerto, entona un antiguo bolero Valenciano, ahora toda la huerta se llena de recuerdos escuchó a mi padre cantar en el melonar de Rascaviejas, escuchó a mi abuela Ana hoy el día de su santo, oigo aquellos" ojos verdes" que ella los bordaba, escuchó a mi abuela en el huerto de Plauto junto a mí en el día de su santo, que bueno es recordar hoy el día es duro, la hierba salvaje me planta cara, es hora de recoger, y también de quitar los esqueletos de los tomates que fueron muy temprano, contemplo una planta de judías verdes, que parecía muerta, pero no, no,no estaba muerta "estaba de parranda". La mañana es fantástica, hay una dulce brisa, las plantas cantan bebiendo el agua de la tormenta de anoche, yo llevo los sarmentosos cadáveres a la compostera, las lagartijas abren su boca, me miran asustadas, adoro toda la fauna minúscula que acompaña mi trabajo en Plauto, seres imprescindible para mantener el ecosistema, las abejas polinizan los pimientos, las berenjenas empiezan a levantar su vuelo un poco tardías pero fantásticas, cierro los ojos, escucho a mí abuela Ana cantar la "Parrala" nada como la naturaleza para recordar a mí seres queridos, Plauto amigo hoy soy feliz es buena la vida.
Mi menú de hoy será pipirrana y pimientos de Plauto.