La voz de Federico García Lorca
Uno de los misterios más grandes relacionados con el poeta Federico García Lorca, aparte de saber dónde está su cuerpo después de que lo asesinaran los fascistas en Granada en la carretera de Viznar y fuera enterrado en una fosa común sin qué se sepa nada de su cadáver después de 86 años un misterio que espero algún día se pueda resolver.
Otro de los misterios del poeta es encontrar una grabación de la voz de Federico García Lorca, se cuenta que el poeta no era muy partidario de escuchar su voz, ni tan siquiera le gustaba los micrófono ni la amplificación de su voz a el le gustaba hablar en público sin ningún tipo de ayuda, Pepín Bello amigo de Federico hablaba de la excelencia de la voz del poeta de su timbrado sereno y limpió de su voz, la voz de Federico se escuchó en la Universidad Americana, en las radios cubanas, Argentinas, en los teatros de Buenos Aires, la " voz Gitana"que tanto desagradaba al poeta, cuándo Buñuel con desprecio la imitaba, despreciando ese deje Andaluz de Federico.
En Argentina aún queda la esperanza de encontrar alguna grabación del poeta que aunque al poeta era resistente a grabar su voz, a los Lorquianos nos encantaría escuchar su voz a mí especialmente, ahora estoy leyendo sus conferencias en Argentina recién editadas, ahora cierro los ojos, escucho la voz de Federico García Lorca, aqui os dejo unas palabras sobre la voz del territorio Lorquiano.
LA GRABACIÓN MECÁNICA DE LA VOZ —que captura únicamente la huella audible, al tiempo que la disocia de la presencia vibratoria que le confiere sentido— era algo a lo que Lorca se oponía. Constituía una ruptura de la unidad orgánica de la voz y contradecía los principios de la formación estética de Lorca. Las propias experiencias de Lorca en Buenos Aires confirmaron esta sensación de ruptura. Durante su estancia en el Hotel Castelar, intervino con regularidad en Radio Stentor —cuya imagen figura arriba— ofreciendo presentaciones, comentarios y breves charlas a miles de oyentes. Si bien no se conserva ninguna grabación, lo que perdura en su lugar es el recuerdo de cómo su voz viva fue enmarcada y tergiversada: se le presentaba reiteradamente como «La Voz Gitana», una etiqueta que le desagradaba, especialmente tras la burla previa de Buñuel al referirse a él como «el poeta gitano». Ya en vida, la mediación mecánica de su voz la redujo a un emblema acústico y a un estereotipo cultural, despojándola de la resonancia y la presencia que definían su «voz viva». Así pues, mientras que las instituciones modernizadoras de su entorno acogían la grabación como un signo de progreso, Lorca tenía motivos para resistirse a la fijación mecánica de su propia voz.
Dicho esto, la reticencia de Lorca a someter su voz a una fijación mecánica —que la habría disociado de su resonancia viva— no le impidió percibir el poder emocional ni los beneficios prácticos de la comunicación moderna. Lo que Lorca temía no era la comunicación, ni la transmisión, sino la petrificación archivística: la voz convertida en artefacto, en espécimen, en reliquia. Ese mismo medio, que él observaba con recelo metafísico, le permitió —durante su estancia en Buenos Aires— llegar a miles de oyentes y expresar su gratitud en un mensaje de despedida emitido por Radio Stentor. En aquella alocución, habló con calidez y afecto: «Adiós a todos y salud. Quiera Dios que volvamos a vernos y, desde luego, yo —siempre que escriba mis nuevas obras de teatro— pensaré siempre en este país que tanto aliento me ha dado como escritor. Hasta la vuelta». (Universo Lorca, Fundación Federico García Lorca).
No hay comentarios:
Publicar un comentario