La Manchuela un paraíso interior.
Salir, viajar al interior de la península buscando silencio solo silencio, visitar la catedral del vino, escuchando respirar las cepas sarmentosas, sentir que la primavera se derrama por nuestras vidas, con una gama de colores imposibles, los caldos duermen en la bodega, en las Barricas toman cuerpo, nace una cultura para los sentidos, el olor el paladar, nuestras miradas en una luz macilenta, el silencio de la bodega que nos habita, un libro que yo tenía olvidado que apenas quedaba en la " bota de piel de cabra de mi padre" aquel corazon que juntos apretamos en el olivar de las tres fuentes a los pies de Magina, hoy padre te recordé bebiendo un Crianza de la Manchuela, en una bodega donde deleitamos un arroz meloso y un vino no apto para tu "bota" pero si para tu paladar labrador de mas aire hoy la visita a la bodega fue contigo,
Padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario