domingo, 30 de noviembre de 2025

 Los gatos y los niños del huerto de Plauto 


Hoy la luz gobernaba en el huerto de Plauto, el cielo abría sus entrañas, emergía una luz intensa, la  brisa dulce de esta mañana de Otoño,  paseaba entre la huerta, dejando un velo cálido sedoso, las hojas de las espinacas brillaban con un verde aterciopelado.
los gatos recién nacidos, 
juegan al escondite con los niños hortelanos del huerto de Plauto, los gatos y los niños dan un paisaje de cuento en este lugar del paraíso, cuándo yo empecé mi experiencia de hortelano  hace cuatro años, los gatos ya estaban en el huerto eran y son parte de la fauna de este paraíso terrenal, los niños no frecuentaban el huerto los padres, las madres,  no solían traer los niños al huerto algo que yo no entendí nunca, estos últimos años los niños, las niñas han tomado el huerto es un lujo verlos ayudar a sus padres, verlos jugar en el huerto, me lleva directamente a mí infancia en la huertas  de Baeza, junto a mí padre, yo no pude  jugar al escondite entre las verduras, entre las alcachofas, eran años dónde la huerta no dejaba espacio para el juego, los niños trabajamos la tierra, éramos carne de yugo que decía el poeta Miguel Hernández.
Hoy los niños si juegan en el huerto, buscan a los gatos que huidizos se esconden en los bardales de Plauto, mientras yo abro la tierra y depósito las semillas de unas futuras espinacas andaluzas, que nacerán cerca del Turia, escuchó los juegos de los niñ@s, veo a los gatos cachorros, de apenas dos meses volar, jugar entre ellos como niños, la tierra también se hizo para jugar, o mejor dicho la tierra, el huerto es el gran juego para el hortelano porqué el jugar nos hace volver a la infancia, la única patria que yo reivindicó.
Hoy el huerto de Plauto fue tomado por los niñ@s y los gatos,  por una brisa dulce de Otoño que nos llevó directos al paraíso.

 la lluvia del emigrante.


Un año después la lluvia
se desliza por la tarde,
la brisa de otoño,deposita sus lagrimas,
en mis secos cabellos,
son marejada,y canción.


Las sombras de un año
volvían,mojaban los tatuajes
trasplantados en tu piel.


Mis naufragios salpican,
los olvidos, los charcos
sonríen,al naufrago.


La errante lluvia,volvió,
lenta,moribunda, 
se deslizo por los 
cristales de mi vida,
las gotas que ahora caen
sobre los ángeles enfermos,
son las lagrimas,de mi madre.


Mis ojos, mojaron,
la sed del emigrante.
Entonces apague la radio,
cerré,los recuerdos,
y sentí la balada del agua
en mis cristales.


 El agua descendia lenta,
sobre el esqueleto,
del ultimo verano.
Yo vencido,por la vida
escucho, a lo lejos,
los ecos,de la muerte.

Miro por la ventana 
con se mojan los gorriones,
  no quiero recordar,
por que muero en cada
recuerdo.

Solo pido
ser agua piadosa.


Fluir por los surcos
 de mi madre,
deslizarme por sus olvidos.
mojar mi corazón emigrante,
 ser tierra de todos sus poemas,
ser agua solo agua.

viernes, 28 de noviembre de 2025

 

Ontinyent , Bocairent, Albaida, Otos.
Nada tan fantástico como caminar por nuestro país Valenciano, todas las estaciones del año son buenas, yo prefiero el Otoño, desde el cambió climático que estamos sufriendo, hay que plantearse cuándo visitar nuestra geografía, para mí no hay otra estación mejor que el Otoño y reservó estos días de Noviembre para disfrutar estos paisajes magníficos, el nacimiento del río Serpis es un lugar para no perderse un paseo entre aguas comenzamos, por la sierra de L' Ombria, el Pou Clar es un paraíso un paseo fantástico con la sinfónica del agua de banda sonora, lugar para guardar en la memoria y volver siempre que la angustia, la ansiedad nos atrapé.
El caminante dejá el agua y se marcha con rumbo a la ciudad mágica de Bocairent con la Sierra de Mariola como vecina, como testigo fiel, como no recordar desde aquí mi amigo y gran cantautor Paco Muñoz,el lugar dónde nacen los ríos Vinalopo y Clariano, pasear por la ciudad mágica, es un lujo mil rincones para disfrutar desde el barrio medieval, las covetes en un sitio imposible, en una roca habitada en época musulmana, almorzar en la plaza es una delicia, caminar por el parque Natural Sierra de Mariola, para bajar el almuerzo, compramos miel en el mercado, y marcharnos con pena de la ciudad, " recuerda que Bocairent te espera que no te lo cuente" comimos en Albaida en un lugar del paraíso, y cerramos el día paseando por Otos un pueblo de cuarenta habitantes que tiene más de treinta relojes de Sol, paseo en una tarde dulce volvimos a Valencia, después de un día fantástico en lugares cercanos,a penas a 80 kilómetros, volveremos pronto fantásticos lugares de este País Valenciano.
Ontinyent , Bocairent, Albaida, Otos.

Nada tan fantástico como caminar por nuestro país Valenciano,  todas las estaciones del año son buenas,  yo prefiero el Otoño,  desde el cambió climático que estamos sufriendo, hay que plantearse cuándo visitar nuestra geografía, para mí no hay otra estación mejor que el Otoño y reservó estos días de Noviembre para disfrutar estos paisajes magníficos, el nacimiento del río Serpis es un lugar para no perderse un paseo entre aguas comenzamos, por la sierra de L' Ombria, el Pou Clar es un paraíso un paseo fantástico con la sinfónica del agua de banda sonora, lugar para guardar en la memoria y volver siempre que la angustia, la ansiedad nos atrapé.
El caminante deja el agua y se marcha con rumbo a la ciudad mágica de Bocairent con la Sierra de Mariola como vecina, como testigo fiel, como no recordar desde aquí mi amigo y gran cantautor Paco Muñoz,el lugar dónde nacen los ríos Vinalopo y Clariano, pasear por la ciudad mágica, es un lujo mil rincones para disfrutar  desde el barrio medieval, las Covetes en un sitio imposible, en una roca habitada en época musulmana, almorzar en la plaza es una delicia, caminar por el parque Natural Sierra de Mariola, para bajar el almuerzo, compramos miel en el mercado, y marcharnos con pena de la ciudad, " recuerda que Bocairent te espera que no te lo cuente" comimos en Albaida en un lugar del paraíso, y cerramos el día paseando por Otos un pueblo de cuarenta habitantes que tiene más de treinta relojes de Sol, paseo en una tarde dulce volvimos a Valencia, después de un día fantástico en lugares cercanos,a penas a 80 kilómetros, volveremos pronto fantásticos lugares de este País Valenciano.

lunes, 24 de noviembre de 2025

 

Los buenos días en el huerto de Plauto.
 
 
Desde niño mí madre me enseñó a dar los buenos días siempre, decir buenos días a quien pasara a mi lado de buena mañana, decía mi madre que dar los buenos días es como darle un beso al mundo cada mañana. Siempre que doy los buenos días recuerdo a madre, cuando de niño yo iba de su mano y ella daba los buenos días a mis vecinas yo le preguntaba a ella "a qué mundo damos los buenos días"? a todo el mundo Joselito respondía ella.
Así que mí vida empieza cada día dando los buenos días al mundo. Hoy fui muy de mañana al huerto, por azares de la vida el día no empezó muy bien, no era un día muy bueno para mí, pero el día cambió con mis primeros buenos días, el mundo se pone de mí parte con el primer saludo, con el agradecimiento a la vida, en el huerto de Plauto los hortelanos y las hortelanas siempre responden al saludo, pero últimamente observo que los hortelanos más jóvenes les cuesta dar los buenos días, algunos agachan la cabeza para no saludar, yo de todas formas les doy los buenos días, algo no está pasando, cuando somos incapaces de dar los buenos días, de agradecer a la vida estar aquí, agradecer todo lo que nos da la tierra. Mi padre que era hortelano, hablaba con las plantas, con su mula, con los pájaros con la higuera daba los buenos días a todos el mundo, hoy en el huerto de Plauto me acordé de mi padre, cuando iba por la vereda di los buenos días a un hortelano joven el no me saludo, yo di la vuelta, volví a dar los buenos días en voz alta, el joven hortelano ahora sí me dio los buenos días, yo no me rendiré si tengo que dar los buenos días a alguien diez veces lo are, aunque no tenga respuesta lo haré por mi madre, por el mundo, por el labrador de mas aire, que fue mí padre, daré los buenos días y las gracias a la tierra por todo y por tanto.

 

Desde el huerto de Plauto 
 
 
Después de las lluvias torrenciales llegó la primera cosecha del huerto de invierno, volvieron las gallinas a cacarear melancólicas, el Gallo canto su quiquiriquí con todas sus fuerzas marcando su territorio, rompiendo un silencio tráfico de días enfermos, las regaderas perdieron la cabeza, y el acero dulce de la azada aireo la tierra con una caricia, el rastrillo peino las ortigas dulces, los caracoles me contaron que las torcales están tristes, que perdieron el apetito, y se pasan horas cabizbajos sentadas en la silla, contemplado un cielo indeciso de noviembre.
Hoy recogimos las acelgas multicolores, dulces como la miel, las espinacas collejeras que salvaron de la hambre de la posguerra a tantos supervivientes, están también en nuestra cesta, las últimas berenjenas que se niegan a que las salvemos de la tierra también se despidieron del huerto de Plauto, en silencio sepulcral los hortelanos laboran, la tragedia el miedo,todavía sobrevuelan en cada nube, que nos acogen la vida abre su boca en los labios de un niño recién nacido, la tierra el huerto nos habla con la sencillez y humildad que da la esperanza.
Ahora reparto mi humilde cosecha con mis vecinos, y siento que la gratitud es la canción más bonita del mundo , que aunque tú lo sepas padre, yo siempre me levantaré cuándo el Gallo entonces su canto libre, porque el huerto de Plauto siempre me espera.

jueves, 20 de noviembre de 2025

 Donde estabas el día que murió Franco.


En noviembre de 1975 yo tenía 17 años cumplidos en septiembre, en verano de 1973 con el dictador vivo, mi madre decidió salir de una vez de tanta necesidad, de tantos años de oscuridad y silencio, años de luto, mí abuela jamás se  quitó el negro de su cuerpo desde que en 1939 fusilaron a su hermano en la tapia del cementerio.
 En agosto de 1973 en el remolque de un camión mi hermano y yo íbamos acurrucados, entre los poco que podéis la familia, Medio saco de garbanzos una damajuana pequeña de aceite, una tabla de madera de lavar y un barreño de latón pequeño donde cabía todo el ajuar de cocina de mi madre, ligeros de equipaje como cantaba el poeta don Antonio Machado, con lo puesto dejábamos mí  Andalucía, el sur más profundo y doloroso buscando una tierra que nos acogiera, un lugar donde tener una vida digna, llegamos a Sedaví en ese lugar por primera vez tuve mí habitación, una cama para mí, una ducha con agua caliente, era casi un milagro ese verano vi  por primera vez el mar en Pinedo no lo olvidaré jamás.
Como jamás olvidaré el día que murió Franco, yo con 17 años trabajaba de electricista era oficial de tercera llevaba dos años ya trabajando en el oficio qué no a abandone hasta mi jubilación, aquella mañana muy temprano, jueves 20 de noviembre mí madre me preparo la fiambrera como todos los días yo madrugaba mucho esa fecha en concreto yo estaba trabajando en Vinalesa un pueblito de la Horta, para llegar allí desde Sedaví cojia el 27 el autobús que me llevaba a las torres de Serranos donde cogía el único coche de Línea que llegaba a Vinalesa,.
Salí de noche a las siete de la mañana desde Benetússer en la parada no había nadie, un silencio estremecedor las fábricas del mueble estaban todas cerradas, el cobrador del autobús me dijo pero dónde vas tú está mañana fría de Noviembre " no sabes qué se ha muerto Franco" yo no le hice casó subí y me senté en el sitio de siempre la ciudad estaba desierta, todo cerrado alguna pequeña luz en un taller de la calle San Vicente, tuve una sensación extraña, esa misma sensación la tuve años después, en febrero de 1981 cuando el golpe Militar de Tejero,el autobús el "27" recorría la ciudad sin apenas recoger pasajeros, cuando llegue a las Torres de Serranos el silencio era sobrecogedor en la parada del autobús a Vinalesa, estaba cómo todos los días Amparin la pescadera, qué abastecía Vinalesa tenía dos grandes neveras yo solía ayudar aquella mujer entrañable, ella a veces me regalaba un cucurucho de calamares, por ayudarle con las neveras, pero aquel día estaba muy enfadada, renegaba porque no sabía si vendría el autobús que nos llevaría a Vinalesa, ella siempre tenia una sonrisa en la boca, siempre cantando,  aquel día maldecía al autobús a Franco, a Dios, a todos el mundo, a las dos horas de esperar paso un taxi y se fue a Vinalesa, ella no podía dejar el pescado ni a sus clientes sin comer,era muy formal muy estricta con su trabajo, me dijo que fuera con ella, que ella pagaba el taxi, yo le respondí que no tenía dinero, ella me dio un beso en la mejilla, y me susurro al oído por fin se murió el burro,  mañana todo será distinto.
Ahora estoy leyendo la viñeta de Paco Roca Operación Lucero, un recuerdo del día en que murió Franco, ahora recuerdo todo el dolor que el dictador dejó en mi familia en mi pueblo un pueblo noble trabajador que no merecía tanto dolor tanto sufrimiento.

martes, 18 de noviembre de 2025

 Las espinacas del huerto de Plauto  el Hambre del Franquismo.


Cuando era niño bajaba con mi padre por el camino de San Antonio,acompañaba a mi padre con un rastrillo y un artilugio que diseño mi abuelo para hacer suelos, los últimos suelos de la temporada, siempre los hacíamos, en el olivar  cercano a la encina negra, el lugar donde don Antonio Machado descansaba en sus paseos hacia Úbeda la ciudad hermana, dábamos un rodeo que yo no entendía mi padre conocía un lugar donde estaban las mejores collejas de la Loma, las collejas eran las espinacas silvestres, que crecían cada año en aquella sombría cerca del olivar,  sin que nadie las sembrara, las collejas, y otras plantas como los cardillos, las setas,  salvaron del hambre a muchas personas en los años del hambre de la posguerra. Mi madre hacía con ellas y con caracoles un arroz caldoso fantástico, el arroz caldoso con collejas, caracoles y conejo era y sigue siendo mi plato de caliente favorito, siempre lo como en Noviembre cuándo recojo las primeras espinacas, estos últimos años las espinacas no fueron bien en el huerto de Plauto, pero la tierra es buena y este año el año después de la Dana las espinacas son fantásticas hoy he comido el primer arroz caldoso de la temporada, hoy he recordado a mí madre engañando a los caracoles con el sol tibio de Otoño  a mí padre recogiendo las collejas con su "navajilla" de cortar las setas, haciendo con ese cariño sin cortar la raíz, hoy he vuelto a mí infancia con un buen arroz de "collejas" ahora las espinacas son del huerto de Plauto, sembradas y labradas con mucho cariño,hoy e recordado aquellos años de extrema precariedad en los últimos " coletazos" del maldito Franquismo que tanta hambre nos hizo  pasar.