lunes, 9 de febrero de 2026
martes, 3 de febrero de 2026
Las Cuevas del Canelobre.
Con la memoria de mi abuelo
Madrugamos hoy nos espera un día especial, hace años qué teníamos pendiente está cita, se lo prometí a mi abuelo, el me contaba muchas de sus peripecias dolorosas, de la guerra civil, pero en este lugar que hoy vamos a visitar el fue feliz me decía que fue uno de los pocos momentos que recordaba con benevolencia.
El día era ventoso, huracanado la primera parada en la Safor para tomar un café nos anuncia un día duro de Febrero, " febrerillo Loco" llegamos a Busot a la hora concretada con el guía que parecía un poco contrariado por el día, después de pedirnos disculpas porque compartiríamos recorrido por la gruta con un pequeño grupo de ingleses, y que por tanto las explicaciones del lugar, serían un poco más largas, al tenerlo que hacerlo en los dos idiomas, el viento soplaba huracanado, en las faldas Cabezo de Orr, a las puertas de la entrada a la gruta, está cueva descubierta, y habitada por los árabes en el 740 aproximadamente, y que durante la guerra civil fue utilizada como taller según me contó mi abuelo y que el guía me corroboro, me sorprendió ver carteles de conciertos dentro del lugar, por lo que pensé que el lugar sería amplio, recordé a mí abuelo que me contaba que la entrada la abrieron a base de barrenos y mucho pico y pala, tardaron a penas un mes un túnel de casi 45 metros que da acceso al lugar, y que hoy sigue siendo la entrada de la cueva sentí una doble emoción al atravesar el túnel, es un lugar fantástico y hacerlo con la memoria de mi abuelo Lucas, ir de la mano de el, que aunque ya no está no lo olvidaré jamás, este lugar del que tantas veces me habló, este lugar, de 200 millones de años.
Entrar en una catedral de la naturaleza con una altura de 70 metros, un lugar lleno de fantasía donde los milicianos hicieron un taller para reparar motores de un avión " el mosca" que a si se le denominaba a este pequeño avión Ruso, montar casi una pequeña fábrica delante de este candelabro de piedra que preside está gruta fantástica, un lugar que sigue explorando se por la gran dimensión que tiene, recorrer sus galerías es un placer para los sentidos, revivir la historia que me contó mi abuelo tener su memoria cercana, estos días me agranda la vida, mí abuelo se fue voluntario a la guerra tenía plena conciencia de lo que hacía, dejó a su mujer y tres hijos, abandonó su Baeza querida, se fue a luchar contra unos golpistas que se levantaron en armas.
Hoy recuerdo a mí abuelo, y casi me alegro de que no esté ya con nosotros, no se cómo llevaría el estos tiempos, dónde el fascismo contra el que lucho el se vuelve a revindicar, en fin que locura, yo me quedo con su memoria, con este lugar fantástico la cueva del Canelobre que hoy en este día huracanado nos acoge en sus entrañas.
Hoy 1 de febrero es el cumpleaños José Luis Sampedro sirva este recuerdo de Sampedro, una de las personas que la vida me regaló en mi territorio, extraordinario escritor fantástica persona, un abrazo a Olga Lucas su compañera que sigue difundiendo la obra del autor, desde la fundación José Luis Sampedro.
En 1936, al estallar la Guerra Civil, José Luis Sampedro fue movilizado por el ejército republicano en la guerra civil española, combatiendo en un batallón anarquista. Pero en 1937, al ser conquistada Santander, se pasó al ejército del bando sublevado.
Con solo 19 años. Sampedro recordaba la mañana siguiente de ser incorporado a un batallón anarquista, cuando fue a lavarse y entonces apareció un viejo anarquista, se acercó y le dijo: “Hombre, tú eres de los chicos que han llegado anoche”. Y respondió: “Sí, señor”. A lo que me contestó: “Aquí no hay señor, aquí no tenemos ni dios ni amo”. Y a continuación le advirtió: “Bueno, tú si te piensas pasar al enemigo, ten cuidado porque si te vemos, te pegamos un tiro”. Sampedro que, efectivamente, había llegado ahí con la intención de pasarme, porque tenía en la cabeza la idea de orden, le contestó: “No, yo cómo me voy a pasar”. Y él: “Anda, anda, tú con esas manos…, tú tienes que ser de los otros”. —“Mire usted, yo no soy de nadie” —replicó— “yo no he hecho nada más que estudiar, no pienso hacer nada, acataré las órdenes y se acabó”. —“Bueno, si eres buen chico, nos llevaremos bien”.
Se quería pasar al otro bando, simplemente, porque su familia quedó dividida entre una zona y otra. Él estaba en Santander, que era una zona republicana del Norte, donde se habían cometido asesinatos, se había matado gente y se habían hecho cosas que a él le parecían mal. Y como, según las noticias que tenía, parecía que el orden, el respeto, la creencia en Dios y en los valores que me habían sido inculcados, estaban del otro lado, pues Sampedro, sin formación política alguna todavía, pensaba que allí estaban los suyos, que allí estaba el bien. Luego descubrió que no era así. Muchos años después, reflexionando sobre esa barbarie que fue la Guerra Civil, escribiría en “Escribir es vivir”:
“Cuando llegaron los que yo suponía míos y empezaron a fusilar a gente, fue cuando me di cuenta de que los que habían ganado no eran los míos. Me parecen horribles todos los asesinatos [...] pero hay diferencias entre unos y otros. Cuando un bracero de un cortijo, mal pagado y con frecuencia humillado, harto de esa vida aperreada en un momento propicio, de revuelta popular, cae en la tentación de cortarle el cuello al amo, culpable de su miseria, sí, es un asesinato. Pero cuando tres señores bien vestidos, bien comidos, terminada la contienda, constituyen un tribunal, con total impunidad y bajo un crucifijo cuyo mensaje es amaos los unos a los otros, envían al paredón a un hombre por haber defendido unas ideas y un régimen establecido democráticamente, ahí el asesinato es mucho más censurable. Es decir, aun no justificando ninguno de ellos, es más comprensible el asesinato cometido por ignorancia, hambre e incultura que el cometido de esa manera fría y despiadada...”
Sedaví memoria de una tragedia
Los domingos por la mañana, los tengo agendados durante ya hace mucho tiempo en Sedaví, con los años mi familia se fueron marchado poco a poco, sin irse nunca de mi vida, yo nunca fui de cementerio, siempre pensé que a los seres queridos hay que quererlos en vida, pero es verdad que con los años uno también va cambiando, yo suelo hablar todos los días con mis padres, pero además los domingos soleados por las mañanas, voy al Campo Santo de Sedaví hace ya más de tres meses que el cementerio permanece cerrado desde aquel fatídico día de octubre, cuándo el pueblo entero quedó anegado por la barrancada también el cementerio, el primer mes la urgencia el trabajo de limpieza era los hogares que quedaron desbastados las personas que fallecieron en Sedaví me contaron que le dieron sepultura como pudieron, los familiares de las víctimas de la Dana no pudieron dar una despedida digna a sus seres queridos, el trabajo abrumador hizo que se olvidará en los días señalados la visitá al cementerio.
Han pasado ya más de tres meses, tres meses pidiendo la dimisión del presidente Mazon, que para mí es uno de los responsables de las muertes de esta terrible tragedia.
Hoy domingo, un día soleado de febrero callejeando por las calles de Sedaví, por las afueras donde cientos de automóviles siguen amontonándose, la tragedia sigue patente en cada calle, un paisano me dice -' esto va para muy largo? Y es cierto queda mucho por hacer, he pasado por la puerta del instituto que fue un lugar muy simbólico para voluntarios en las aulas se repartió comida, se utilizaron para el apoyo psicológico de los vecinos, las aulas se convirtieron en la casa de los voluntarios que llegaron de todo el país, hoy el edificio está desierto, sus paredes todavía con secuelas de barro, con un silencio extraño, he caminado hasta el cementerio sus puertas dañadas permanecen cerradas, me he sentado en un banco bajo los árboles que llevan al campo Santo, recordando que hay un antes y un después de la vida de este pueblo, la Dana se llevó las vidas de sus vecinos, no se cuándo se volverá a ésa normalidad deseada, pero lo cierto es que la recuperación es muy lenta, después de tres meses, el miedo sigue presente en los rostros de los vecinos que caminan en silencio como zombis, ojalá sea mas pronto que tarde, cuando se abran las alamedas de la vida.
Florecer en el huerto de Plauto
Se puso de moda ir a ver florecer determinados árboles, los cerezos del Jerte, los de Jerica, los almendros de Cieza, los tulipanes de Holanda, la lavanda de Brihuega, etc a mí me parece fantástico "perseguir" flores , coleccionar pétalos que luego duermen entre los versos de un poemario, almacenar momentos en la memoria, como medicina para cuando lleguen los momentos malos, para cuando aparezcan los pensamientos pensamientos rumiantes, tener siempre a mano un amanecer, un Crepúsculo, mi favorito es un atardecer en Cádiz en la playa de la Caleta junto a los barquitos de pesca, en cualquier momento pero especialmente en Carnavales.
Hoy he instalado en mi memoria todas las flores del huerto de Plauto, los pétalos de las habas tan peculiares, las margaritas, la flor dulce de la fresa, las florecillas que crecen de hierbas que desconozco su nombre, en el huerto hoy tocaba recoger ajos tiernos que no tienen flores, y que me encanta, como me encanta las flores de la alcachofa, el huerto de Plauto es un gran jardín botánico, las flores del huerto de verano que emergen en primavera, las flores del huerto de invierno que nacen en otoño y algunas se recogen en primavera.
Hoy al terminar mi labranza me he acercado a un almendro del caminó, es un almendro olvidado, un árbol de cuneta, que florece cada año en febrero hoy me acerque al olvidó y vi que hasta los árboles del olvido florecen, la tierra y la naturaleza es tan agradecida que le basta un poco de agua y unos rayos de sol una luna llena como la que está noche nos alumbra, si alguna vez pasas junto al árbol del camino acércate a el no lo dejes en el olvidó.
lunes, 2 de febrero de 2026
lunes, 26 de enero de 2026
domingo, 25 de enero de 2026
martes, 20 de enero de 2026
lunes, 12 de enero de 2026
Creadoras del 27 Maruja Mallo
Fantástica mujer, tuvimos el privilegio de conocerla, en estos momentos hay una muy buena exposición de su obra en el Museo Reina Sofía, yo la incorpore a mí conferencia las mujeres en Miguel Hernández, recomiendo la biografía que hizo de ella Jose Luis Ferris.
Una de las creadoras del 27.
El 5 de enero de 1902 nació en Vivero (Lugo) Maruja Mallo, pintora surrealista española. Está considerada como artista de la generación del 27, una de las figuras fundamentales de la vanguardia española y en especial del surrealismo.
En 1926 terminó sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), en la que se había formado junto con su hermano, el escultor Cristino Mallo, y en mayo de 1928, de la mano de José Ortega y Gasset y la Revista de Occidente, realizó su primera exposición, en la que presentó treinta estampas y diez cuadros, cuatro de los cuales pertenecían a la serie “Las verbenas”. Esta serie resume su producción artística de la década de 1920, donde abundan los elementos festivos y burlescos, las máscaras grotescas y la alegría, todo empapado de un onirismo desbordante.
En 1932 recibió una beca del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes para la ampliación de estudios en París. Allí conoció al grupo de los surrealistas, entre ellos René Magritte, Max Ernst y Giorgio de Chirico, además de participar en las tertulias de los poetas André Breton y Paul Éluard. Ese mismo año realizó una exposición en la Galería Pierre Loeb, donde presentó dieciséis cuadros pertenecientes a dos series: “Cloacas” y “Campanarios”. Se trata de paisajes desolados, con escombros, cenizas, fósiles, excrementos, construcciones derruidas, espantapájaros con orinales por cabeza (uno de estos cuadros fue adquirido por Breton); la presencia humana se reduce en ellos a esqueletos y restos de trajes.
Este paisaje plasmado bien pudiera ser el de los alrededores de Madrid, quedando ligada de esta manera a la Escuela de Vallecas, pero por su contraposición a la actitud que toma, por ejemplo, Alberto Sánchez: mientras éste exalta de forma poética la transformación de la naturaleza por el hombre, Maruja Mallo presenta líricamente una naturaleza ya modificada por escombros y huellas de desechos humanos que constituyen el nuevo paisaje.
En 1934 regresó a Madrid, donde obtuvo una cátedra en la Escuela de Cerámica y otra en la Residencia de Estudiantes, entrando allí en contacto con Salvador Dalí, Luis Buñuel, Federico García Lorca, Rafael Alberti y Benjamín Palencia. De esta etapa quedan algunos relatos sobre juergas nocturnas con Dalí y otros compañeros de la Residencia, atuendos extravagantes y ambigüedad sexual, que hicieron de Mallo un emblema de la liberación femenina.
Durante 1936 se celebraron tres importantes exposiciones en las que participó Mallo: la primera de ellas se presentó en los salones del grupo catalán ADLAN (Amigos de las Artes Nuevas); la segunda fue la titulada “Logicofobista”, celebrada en Barcelona; y, por último, la “Exposición Internacional del Surrealismo”, en Londres. Se puede apreciar un proceso de depuración de su obra, con una clara tendencia a esencializar lo anecdótico, que se resume en sus series “Arquitecturas vegetales” y “Arquitecturas minerales”.
Ese mismo año viajó a Buenos Aires, invitada por la Sociedad de Amigos del Arte, donde dio algunas conferencias. Allí permaneció hasta 1961, realizando algunos viajes esporádicos a Nueva York, y en 1965 regresó a España. Su producción en Argentina se inspiró en la naturaleza y en el mundo marino, con colores atenuados y una serie de armonías lunares, con platas y grises, y solares, con ocres y dorados.
El sentido de lo popular y las vivencias de la tierra gallega, que plasmó en la serie “Estampas populares”, la relacionan también con Alberto Sánchez y su interés por el paisaje madrileño. Maruja Mallo encuentra en el arte popular la representación lírica y plástica de la fuerza creadora del hombre, y este tiene su máxima expresión en las fiestas populares: ferias, verbenas y carnavales plagados de personajes grotescos, muy en la línea de José Gutiérrez Solana o incluso Federico García Lorca, mezclando sátira y crítica.
A lo largo de su vida realizó otras series referidas a temas como el deporte, las máquinas, los maniquíes, el cine o la vida en la gran ciudad. La serie “Estampas deportivas” presenta a una humanidad triunfante en la naturaleza; “Estampas de máquinas y maniquíes” recoge sátiras alusivas a algunos elementos anacrónicos en la gran ciudad, como damas y caballeros de etiqueta en interiores lúgubres; por último, la serie “Estampas cinemáticas” recrea sensaciones visuales del dinamismo propio de una gran ciudad, con rascacielos, máquinas y carteles luminosos.
lunes, 5 de enero de 2026
La casa del mar respira azahar y jamila,el olivo desmelenado sacude sus cabellos en silencio,la brisa marina y la niebla,se abrazan para luchar contra el sol,pero la luz sabe de sus poderes,y abre los visillos de un cielo que se derrama por la cresta de unas olas dulces,por el cinco de Enero las puertas de la fortaleza abre sus alas,al sueño de los niños que dejan sus zapatos en una barca de velas,la orilla de este mar espera la magia de los magos, que está noche traerán sus cumplidos encargos, luego después de la magia de la noche de Reyes,juntos subirán al viejo castillo y cogerán la senda del mar.
Yo ahora recogo mi pequeña cosecha de limones de terciopelo,y miró mi jardín de invierno,donde las hojas secas se acurrucan abrazadas y esperan la noche más larga de Enero,la noche mágica de los deseos,yo ahora escribo en la orilla donde mueren las olas, escribo con mis dedos la palabra más hermosa del mundo la palabra Paz.
Y aunque los deseos no se cuenten yo te los confieso a ti joven olivo, que llegaste conmigo del Sur para hechar raíces, en una tierra de todos.
Hoy la luz de enero ilumina " el meu país " y yo camino con mis deseos en mi alma,derramando mis pasos por la orilla donde duermen las olas de un mar de vida, mar solidario siempre,que nunca me abandona.
Si yo también nací en el Mediterráneo.
viernes, 2 de enero de 2026
TIEMPO NUEVO COMPROMISO PERMANENTE
Comenzar siempre es apasionante,y también por qué no decirlo,genera dudas,esos deseos,que yo solo los tuve en la infancia,en la adolescencia,si acaso.
Luego llegó la vida, y sentí en lo más profundo de mi ser,que nada sería fácil,aún así tuve las ventanas de mis ojos, esas marquesinas con visillos de luz que ahora cierro para poder seguir soñando,hace años deseaba un mundo mejor,creía en la paz en la solidaridad,pero con los años solo me quedo un cementerio en el fondo del mar que a mí me acuna,"cuántos seres humanos dejarán su vida en este 2020 en las aguas de este mar,cuántos deseos se ahogaran,en el fondo del Mediterráneo,si es triste,lo se quizás ni corresponda,o no sea políticamente procedente, seguro que pensaréis el agua fiestas, está trabajando el primer día del año.
No estoy viendo el concierto de primero de año,y la música me lleva a cerrar los ojos.Si estoy en Viena y recuerdo a Beethoven, y sueño con los claros de luna, de una sintonía para la esperanza y este viaje imaginario,me lleva a mi tierra del Sur,al mar de olivos que me vio crecer,ahora suena el teléfono fijo de mi casa, ese que solo sonaba con la voz de mi madre, y que ahora esta mudo,solo los que me quieren mucho, me llaman por el teléfono fijo,y hoy me llamó Antonio Checa,un buen amigo y gran poeta,y sus palabras fueron un bálsamo de serenidad en una mañana luminosas,mágica de emociones.
Hoy mi ventana está serena,y el olor azahar,que se cuela por los visillos impregna, la casa de una alegría infantil,y me trae a mi madre,a las albóndigas Baezanas que nunca faltaron en mi casa el primer día del año.
Ahora vuelvo a cerrar los ojos y escucho un Vals, la sinfónica de Viena,toca para las palmeras de Alfahuir,y pasa el tranvía que va al mar,y se lleva los violines de Viena a la Malvarrosa al mar de los deseos,de las esperanzas, y pienso en los deseos infantiles, en la Paz y en los kayukos,que ojalá este año lleguen todos a Ítaca.
Y solo me queda un deseo que el apoyo mutuo no nos falte que los "fijos"suenen más a menudo,que abramos las ventanas y miremos el mundo más a menudo aunque nos duela.
Salud mucha salud,para l@s que lo merezcan.