Los alcauciles de Plato,
con los recuerdos de Madre.
La lluvia de mayo resbala por " las uñas" de los alcauciles del huerto de Plauto, la primavera se moja con el agua suave de una nube caprichosa que hace terapia en el cielo del Perigall, hoy tocaba hacer Barraca para los tomates que se nos van, como se marchan los días, volando.
Tocaba quitar los chupones que agrandan la planta y empequeñece el fruto, el huerto de verano comienza a emerger la lluvia fina se derrama, por las alevines hojas, de los pimientos de Padrón, de los pimientos Italianos, de los tomates valencianos, de las patatas Brasileñas, las berenjenas de Almagro absorben la humedad de todo el secano de la Mancha.
Los alcauciles me llevaron a mi infancia en el Sur a las murallas de Baeza que verdeaban en Primavera, con las alas de las plantas árabes que aún permanecen en la ciudad perdida, hoy día de la madre recuerdo a la maestra de las flores cociendo los alcauciles con el Laurel de la huerta de Serafín, las islas de aceite en el agua verde, el olor a vinagre de Jerez que nos embriagaban, nos abrían los sentidos, el paladar infantil que despertaba a los sabores del Sur que me acompañaran de por vida.
Hoy la lluvia de Plauto se aluniza en la tierra los planetas giran alrededor de Plauto Marte se derrama en las noches de Mayo sobre las hojas de sandías injertadas con cala bacines argentinos, los recuerdos se pasean se pasean por la tierra mojada del huerto de Plauto en el día de la madre.